Turismo cultural e Historia: “Ciudades del Medio Milenio”
(III y final)
Por Lohania Aruca Alonso
Las primeras siete villas y ciudades fundadas por los españoles en la isla de Cuba, durante la segunda década del siglo XVI, en conjunto, se consideran un aporte histórico cultural, un bien patrimonial tangible e intangible, que cumplirá el medio milenio de su fundación a lo largo del próximo quinquenio (2011-2015); aunque con la excepción de Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, sus traslados de lugar abarcan una etapa más amplia.
Gran parte de estos asentamientos, en la actualidad, ya ha sido estudiada y plenamente reconocida, tanto en la cultura nacional como en la universal, mediante las declaraciones de Monumentos Nacionales y/o la inscripción en el Listado del Patrimonio de la Humanidad, gestionado por la UNESCO. (Ver: Aruca, “Necesidad e importancia del desarrollo del turismo cultural en Cuba. Oportunidades y Perspectivas” (II), p. 1, Fuente: CUBARTE.)
El conjunto de las primeras urbanizaciones hispanas en la Isla y la paulatina creación de sus relaciones de comunicación entre sí (vías y medios de transporte; la estructuración de un ordenamiento territorial, jerarquización y subordinaciones administrativas políticas y religiosas, militares, etc., a través de Ordenanzas, de distintos tipos, y Bandos de Buen Gobierno), fueron desarrollando entre los criollos libres, intereses y sentimientos de pertenencia de tipo local (patrialocalidad) y a escala de todo Archipiélago cubano, nacionales o de integración y fundación de una sola Patria, que desde luego se diferenciaba de España.
Aquellos sentimientos, aspiraciones y deseos, surgieron y se fueron definiendo cada vez con mayor fuerza, desde la década final del siglo XVIII hasta llegar a las primeras décadas del XIX: al calor de una nueva cultura, singular, mestiza, de raíces diferentes, americana, europea y africana, a las cuales se añaden otras sucesivamente, como la asiática, caribeñas (haitiana, jamaicana, etc.); así, emergió, también, un pueblo nuevo.
En este proceso relacional, mediante el cual se asumió la totalidad de los asentamientos existentes como una red, con objetivos e historias relativamente similares o compartidas entre sí, el conjunto de las villas y ciudades antiguas (que fueron el punto de partida para la creación de muchos otros asentamientos urbanos en el territorio bajo su jurisdicción), se evidencian los siguiente pasos o etapas:
A) villas y ciudades comunicadas entre sí por las rutas de la Flota del Oro y la Plata (La Habana y Santiago de Cuba); esta relación primaria se complementó gracias a la navegación de cabotaje (legal o ilegal, o de contrabando), sobre todo por la costa sur.
B) (Una hipótesis): El proceso de selección y de estanco del tabaco cubano -siglos XVII y XVIII-, promovió relaciones o rutas (terrestres, caminos, y marítimas, derroteros, legales) entre las villas y ciudades donde se cultivaba la hoja de tabaco con fines comerciales, hacia el Puerto de La Habana, el sitio donde radicaba el estanco y se realizaban las exportaciones, donde se almacenaba el tabaco hasta su salida final con destino a Sevilla.
El tabaco es un producto auténticamente cubano y el cultivo comercial más antiguo que conformó nuestra economía dependiente durante la etapa previa a la gran plantación esclavista azucarera. Todavía hoy se produce el puro habano como uno de los renglones económicos involucrados en la exportación nacional, con un mercado internacional de lujo, que lo prefiere por sus cualidades excepcionales. Esta es una parte de la cultura cubana actual; uno de sus centros culturales promotores, muy activo por cierto, radica en el Museo del Tabaco de La Habana Vieja.
c) La plantación esclavista azucarera, debido a sus características de empresa privada local, fue más allá en las comunicaciones, sobre todo en las terrestres, cuando fundó en 1837 el primer ferrocarril Güines-La Habana, cuya red se fue extendiendo, en particular sobre una parte del territorio de la región occidental y central de la Isla. No ocurrió lo mismo en la región oriental. Posee museos y realiza eventos científicos a escala local y nacional. No obstante, su potencial de experiencias y conocimientos teóricos permiten una visión y proyectos con fines culturales aún más amplios.
d) En la primera mitad del siglo XX, la red del ferrocarril, las carreteras (unidas parcialmente por la Carretera central, una vez que esta se construyó en la tercera década del siglo XX) y caminos, permitieron acceder a un mayor número de ciudades y pueblos. Tales progresos resultaron restringidos todavía, sirviendo específicamente a los intereses y beneficios de los grandes propietarios privados. Por ejemplo, las conexiones La Habana-Varadero, fueron privilegiadas para los planes de turismo de lujo que existieron entre estos dos polos, con el auspicio de la mafia estadounidense y cubana.
e) Durante las décadas del 60 en adelante, el gobierno y el estado revolucionarios, hicieron énfasis en este aspecto de la comunicación entre las zonas urbanas y las rurales, incluyendo las más alejadas y de difícil acceso por sus condiciones naturales, con el objetivo primordial de beneficiar a la población más aislada y con menos recursos económicos, de desarrollo socio cultural, etc. Este proceso constructivo, permitió el acceso a nuevos paisajes y a culturas rurales poco conocidas y valoradas hasta entonces. (Los estudios realizados en la región oriental sobre dichas culturas, por arqueólogos, antropólogos, historiadores, lingüistas y literatos son de relevancia internacional, aunque en algunos casos las obras son inéditas, como ocurre con Manuel Rivero de la Calle; se destacó en esta línea Joel James, sus investigaciones y literatura etnohistórica, han tenido un gran peso en el éxito y la trascendencia del “Festival del Fuego”, desde su fundación hasta ahora.)
La significación cultural, el sentido ético, patriótico, y el valor que, como un conjunto específico comparte situaciones históricas similares (la conquista y el inicio de la colonización española y católica), tienen la fundación de las primeras siete villas y ciudades por los españoles, se considera técnicamente, como legado patrimonial a partir de que:
“Poco a poco se ha ido ampliando la noción de monumento -originariamente considerado como una obra aislada de su contexto- e introduciendo la de centros, barrios, poblaciones históricas, y paisaje cultural como categorías patrimoniales. Nuevos contenidos sustantivos como el patrimonio industrial y tecnológico, o la eliminación de barreras cronológicas, han ido dando entrada a la valoración de diferentes elementos como bienes integrantes del patrimonio y a otras aproximaciones a su tratamiento en un contexto mucho más vasto que trata de explicar y salvaguardar sus relaciones significativas con el medio cultural e histórico dentro del cual se han generado.
Una propuesta nueva
Para llevar a hechos las ideas que he ido exponiendo resumidamente a lo largo de estos tres artículos, se han elaborado por la Autora una serie de indicadores que nos permiten identificar las cualidades intrínsecas y extrínsecas del referido conjunto urbano, al que he dado como denominación común “Ciudades del Medio Milenio” (1511-2011, tomando a la primera villa fundada, Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa, Ciudad Primada de Cuba, como emblemática, para el conjunto a conmemorar). La durabilidad de tal categoría es obvia, pasarán cinco siglos para que cambien este nombre por “Ciudades del Milenio”.
Los indicadores mencionados serán: 1) antigüedad, de la fundación del asentamiento que se preserva; 2) autenticidad, del trazado urbano y de las obras arquitectónicas preservados; 3) significación y valor histórico y artístico particular, acumulado a lo largo del tiempo y definido en el espacio patrimonial, y/o su relación dinámica con el conjunto original;4) relevancia local otorgada a la categoría de “Ciudades del Medio Milenio”, sobre todo económica, para su integración al conjunto del patrimonio cultural nacional.
Así las cosas, y en constante consulta y gestión de esta propuesta con las autoridades competentes, aspiramos a que el sector del turismo garantice la utilización óptima de estos recursos, existentes, ya creados, probados (o revalidados), en gran parte, en el ámbito de la práctica, del manejo del patrimonio internacional por organismos de alta calificación técnica e influencia sobre la Cultura universal (UNESCO), y, desde luego, sobre el desarrollo del propio turismo cultural nacional.
El beneficio para el país será no solamente económico, pues el flujo de visitantes y turistas tendrían un nivel adquisitivo alto; pero, se adiciona a ello, la extraordinaria posibilidad de fomentar y/o ampliar y consolidar relaciones culturales con personas que se interesan en nuestra Historia y Sociedad de manera muy positiva, sin que intervenga en ello las amenazas que en otros tipos de turismo se han detectado y experimentado sobradamente. Alrededor de este proyecto es factible que surjan muchos otros, principalmente inducidos por la cultura local en cada caso.
La categoría turística cultural “Ciudades del Medio Milenio”, debe ser un incentivo y un apoyo para hacer realidad, en plazos de tiempo relativamente breves, las recomendaciones implícitas o expuestas con anterioridad en estos artículos, en cuanto a la explotación de un turismo nacional e internacional sano e inteligente, que propenda al desarrollo humano y a la consolidación de nuestra nación, al rescate y preservación de sus más auténticos valores culturales; legando de este modo a las nuevas generaciones, un país respetado y admirado por la comunidad internacional.-
La Habana, 14 de septiembre de 2010.
lunes, 20 de diciembre de 2010
50 AÑOS DE LOS COMITES DE DEFENSA DE LA REVOLUCIÓN
A 50 AÑOS DE LOS COMITÉS DE DEFENSA DE LA REVOLUCION (CDR).
SUS CARTELES: ARTE Y COMUNICACIÓN PARA PERSUADIR
Por: Reinaldo Morales Campos
Especialista en Propaganda y Publicidad
cartelcubano@yahoo.es
Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), organización de masas integrada por alrededor de 7 600 000 miembros, creados por Fidel Castro; durante un acto efectuado frente al Palacio Presidencial, el 28 de septiembre de 1960 (donde en la actualidad se encuentra el Museo de la Revolución); para su labor de persuasión, entre los medios de propaganda empleados, se hallan sus carteles de admirables configuraciones artísticas y comunicativas. Y en el del mensaje: Con la guardia en alto de día y de noche siempre vigilantes, se revela como desde su fundación, su principal ocupación ha sido la vigilancia revolucionaria, con la participación de todo el pueblo, para combatir y neutralizar las actividades contrarrevolucionarias.
Entre sus primeras tareas para contrarrestar las acciones de los enemigos de la Revolución estuvieron: el apoyo brindado en las zonas montañosas a la Operación Limpieza con la participación de sus miembros en los batallones de milicias campesinas que conjuntamente con integrantes del Ejercito Rebelde, erradicaron las bandas contrarrevolucionarias organizadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA); así como durante la invasión mercenaria del imperialismo norteamericano por Playa Girón, en la que con la proclamación de las consignas: ¡Patria o Muerte! y ¡Muerte al Invasor!, en menos de 72 horas, pasó a la historia como la Primera Derrota del Imperialismo Yanqui en América Latina y durante la cual los CDR desempeñaron un importante papel en la neutralización de las acciones de apoyo por los elementos contrarrevolucionarios.
Y aunque no es posible a través de una fugaz ojeada de algunos de sus carteles, que con tanto desvelo y fervor han realizado diseñadores gráficos y artistas de la plástica, enumerar todo el protagonismo de esta organización de masas, en los diversos párrafo de este trabajo se exponen aspectos de algunas de las trascendentales actividades acometidas en sus 50 años de trabajo que, además de la vigilancia revolucionaria, ha abarcado la realización de incontables acciones de beneficio social desarrolladas a nivel de cuadra y casa por casa.
Entre esas actividades se encuentra la Donación de Sangre que, conjuntamente con el Ministerio de Salud Pública inició, el 5 de enero de 1961, en el contexto del establecimiento en toda la nación de un estado de alerta combativa contra la amenaza del gobierno de Estados Unidos de invadir al país. Desde aquel momentos cientos de miles extracciones de sangre aportadas, cada año, voluntariamente por sus integrantes han salvados numerosas vidas
Durante aquellos días de tensión bélica, que se prolongo desde finales de diciembre de 1960 hasta el 20 de enero de 1961, cuando el día 3 se anunció el rompimiento de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Cuba; de inmediato, con similar función a un cartel, los CDR colocaron en puertas y fachadas de las viviendas la primera plana del periódico Revolución, con el titular que poesía el texto: !Viva Cuba Libre! Rompe Estados Unidos sus Relaciones con Cuba. ! Venceremos! Para entonces los CDR, constituidos también en aquellos días en centros de trabajo, conjuntamente con la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y demás organizaciones políticas, además de fortalecer la vigilancia revolucionaria, trabajaron en cubrir los puestos de los obreros que permanecieron movilizados.
Igualmente desde los primeros años, de instauración del poder revolucionario y de proclamación del socialismo, también formó parte de las actividades de propaganda políticas de los CDR la promoción de la incorporación masiva de niños y jóvenes en los nuevos sistemas y niveles de instrucción creados por el Gobierno Revolucionario; así como fomentar en la conciencia de la población acerca de la importancia de la realización de la Campaña de Alfabetización y el apoyo a las primeras Zafras del Pueblo.
Activo combate en el campo ideológico libraron los miembros de los CDR contra los acaparadores de productos de consumo popular y la distribución de alimentos, inescrupulosos elementos surgidos tras que el presidente John F. Kennedy de Estados Unidos había ordenado, el 3 de febrero de 1962, el bloqueo económico comercial y financiero, para asfixiar a Cuba y crear el descontento popular. Tarea desarrollada a la par de otra actividad de significada trascendencia social, realizada por el Ministerio de Salud Pública, la ejecución de la campaña de vacunación contra la poliomielitis, iniciada el 26 de febrero de 1962, durante la cual se colocaron en diversos lugares públicos el cartel, con el mensaje: Para que disfrute el presente y construya el futuro…vacúnalo contra la poliomielitis.
Continuamente, al concluir la campaña de alfabetización, los CDR asumieron como parte de su labor social el apoyo al plan de Seguimiento y Superación de Educación Obrera y Campesina, denominada Batalla por el Sexto Grado en la que ofreció sus locales donde funcionaron miles de aulas en horarios nocturnos. Igualmente desempeñaron una importante labor en el movimiento de apadrinamientos de escuelas, brindándoles apoyo para la incorporación, asistencia y retención de los niños, a clases, y a la realización de las actividades docentes y extraescolares.
Durante los días difíciles de la denominada Crisis de Octubre, en que el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, dispuso el bloqueo naval contra la isla de Cuba y demandó a la URSS la retirada de los cohetes y armamentos estratégicos situados en nuestro territorio. Ante la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro de establecer la alarma de combate para todo el país. Los CDR colocaron en a nivel de cuadras grandes cantidades de carteles que reflejaron la situación del país en pie de guerra. Entre los cuales estuvieron los que aclamaban las consignas: Firmes junto a Fidel, Todos Somos Uno, A las Armas, Comandante, en Jefe ¡Ordene!
Devenida en una pujante fuerza capaz de involucrar a la comunidad en diversas actividades deportivas y culturales, ejemplo: la participación masiva de la población en la iniciativa de preparación deportiva: Listo para Vencer: fuerte, confiado, seguro. Prueba de eficiencia para el pueblo así como: en la promoción de actividades culturales y la incorporación a grupos de aficionados. Durante la celebración en diciembre de 1962 del Primer Congreso Nacional de Cultura, los CDR para saludar ese trascendental evento cultural editó un cartel de significantes colores.
Hacia 1964, en que ya los Comité de Defensa de la Revolución, vislumbra en sus carteles codificaciones visuales de alusiones sugerentes que, mostrados en atriles y diversos soportes de madera y metal, fueron colocados en paredes y muros, también asumió en su ornamentación grafica el mural-cartel que al tamaño de media página, publicaba el periódico Revolución, con frecuencia semanal, poseedores de ilustraciones y dibujos con mensaje de orientación dirigido a la población, sobre higienización, prevención de enfermedades, la emancipación de la mujer y otros contenidos que en su más amplio alcance incluyó hasta términos de la actividad económica.
El creciente protagonismo de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), hizo posible que emergiera como fuente de confluencia de los aportes gráficos generados por las restantes organizaciones políticas. Las más disimiles expresiones artísticas comunicativas expresadas en carteles para persuadir, orientar y sugerir la participación de las masas populares en una acción o tarea que afrontaría el país o expresar sentimiento de solidaridad con otros pueblos hermanos, encontraron en los CDR el medio ideal para expresar a nivel del barrio y la comunidad sus mensajes orientadores.
En la segunda mitad de la década del sesenta, en que se produjo la consolidación de la dirección revolucionaria, de fortalecimiento del trabajo político y de inició un nuevo periodo de constante cambios y transformaciones revolucionarias, de máximas expresiones militante de solidaridad y de reafirmación del marxismo leninismo como ideología, a través de carteles editados por los CDR se exhortó al pueblo a defender la patria de las amenazas de agresiones militares de los gobernantes de Estados Unidos, a apoyar las convocatorias a concentraciones populares de respaldo a la revolución y en el cumplimiento de significadas tareas.
Formaron parte del cartel político los creados por los CDR para convocar a sus integrantes a asistir a los círculos de estudio que le permitió conocer la lucha de los pueblos y la amistad con los países del campo socialista. Igualmente formaron parte de su labor ideológica los de las tareas del frente CDR-FAR dirigido a elevar la formación patriótica –militar de los jóvenes y sus familiares. De vital importancia resultaron los carteles con convocatorias a la participación en la recogida de Materias Prismas; como frascos de medicamentos y la recuperación de papel y cartón que ha posibilitado la sustitución de importaciones
Todos a la Plaza con Fidel, fue el mensaje empleado en un relevante cartel que sustentando su efectividad comunicativa en una foto del líder de la Revolución, convocó al pueblo a asistir a la concentración en la Plaza de la Revolución para celebrar el VIII aniversario de la constitución de los Comité de Defensa de la Revolución, en su diseño se resumió el protagonismo de la organización y simbolizó el quehacer desplegados por sus integrantes en la Ofensiva Revolucionaria, que meses antes había sido proclamada por Fidel y las celebraciones de las actividades patrióticas que en el contexto de la conmemoración del Centenario de la Lucha por la Independencia, se efectuaba en todo el país y en la que los CDR, a través de su propaganda y la celebración de encuentros de historias, destacó su participación.
En el proyecto abarcador de todo el país que bajo la consigna central ¡Los Diez Millones Van! que anunció Fidel, durante el acto conmemorativo del XVI Aniversario del 26 de Julio de 1969, para la realización de la Zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar, generó la ejecución de una amplia campaña gráfica-simbólica que se extendió hasta la primera mitad de 1970, en la cual los CDR, además de su trabajo de propaganda, estuvieron involucrados con la incorporación de sus integrantes a las brigadas de cortes y alza de caña.
Entre las más diversas actividades desarrolladas por los CDR, reflejadas en sus carteles, también ha estado el trabajo voluntario, con convocatorias para la participación en siembra y recogida del café; así como en corte y alza de la caña. Siendo de gran significación, en el primer lustro de la década del setenta, la contribución de sus integrantes, en el impulso de importantes obras de la construcción, como fueron, en la capital: el Estadio Latinoamericano, la ampliación de la termoeléctrica de Tallapiedra, el Hospital de Centro Habana y el Combinado Lateo, así como los estadios de Matanzas y Cienfuegos
Los significantes resultados logrados por los Comités de Defensa de la Revolución; desde su creación; en consecuencia de su trabajo político-ideológico dirigido a persuadir y a convencer quedaron expuestos, en 1975, durante el Informe Central al Primer Congreso del Partido.
En, esa ocasión Fidel Castro, señaló: “…de las importantes tareas realizadas por los CDR en estos 15 años transcurridos desde su fundación han sido la selección de cerca de 3 millones 900 mil Padres Ejemplares en la Educación, el aporte de más de 71 mil maestros populares, la realización de 1 millón 181 mil donaciones de sangre y más de 2 millones y medio de pruebas citológicas para el diagnostico precoz de ciertas formas de cáncer, el suministro de más de 18 millones y medios de vacuna antipolio a nuestros niños, la recuperación de casi 700 millones de envases de cristal y otras materias primas, con un ahorro de decenas de millones de dólares de divisas, el apoyo masivo a las zafras, a las labores agrícolas en general y otras importantes actividades sociales y económicas. Este año, por ejemplo, los CDR limpiaron de obstáculos más de 12 mil caballerías de tierra, en apoyo a la mecanización de la caña”
A partir de la segunda mitad de la década del setenta durante la ejecución del proceso institucionalización y de la realización de importantes cambios en la estructura política-administrativa del país los carteles de los CDR también reflejaron el protagonismo de todo cuanto se transformó y realizó en la sociedad siendo portadores de mensajes asociados con el proceso de institucionalización que abordaron: la promulgación de una Constitución de la República aprobada por sufragio universal, la formación de los Órganos de Poder Popular, la aplicación de una Nueva División Política Administrativa y del Sistema de Dirección de la Economía.
El ahorro de agua, electricidad y petróleo también han formado parte de la representaciones visuales mostradas en los carteles de los CDR, con mensajes persuasivos que expresaron la importancia que representa para el desarrollo económico del país, el empleo racional de la electricidad en el sector residencial y la comunidad, aspecto valorado durante su Primer Congreso, que inició sus sesiones de trabajo el 24 de septiembre de 1977, en el teatro Karl Marx, presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el cual concluyó con una extraordinaria concentración popular efectuada el día 28 en la Plaza de la Revolución
En la década del ochenta período de complicada situación internacional provocada por la política guerrerita y reaccionaria de la administración norteamericana contra Cuba los CDR tributaron carteles que abordaron la defensa del país en los que esencialmente se empleó el texto: Dos tareas básicas: producción y defensa, consigna proclamada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, durante la clausura del Segundo Congreso del Partido. Asimismo contribuyó con la realización de acciones graficas que abordaron la lucha contra dos epidemias de significantes repercusión socioeconómica, la conjuntivitis y el dengue hemorrágico que formó parte de la guerra biológica del gobierno de Estados Unidos, contra la Revolución cubana.
Consecutivamente con la frase; ¡Que se vayan!, surgió una de las aportaciones emblemáticas de la gráfica cubana de ese periodo, dicho cartel de los CDR fue editados durante los días de los sucesos de la Embajada del Perú en La Habana, en abril de 1980, para condenar la acción de los elementos antisociales que penetraron violentamente en el interior de esa sede diplomática ocasionándole la muerte al custodio Pedro Ortiz Cabrera, y que de inmediato provocó la enérgica condena que se manifestó a través de la realización de la Marcha del Pueblo Combatiente, con un desfile de más de un millón de cubanos, proceso político que concluyó con una nueva victoriosa, contra los planes agresivos de la administración norteamericana contra Cuba.
A finales de los años ochenta, la organización intensificó el empleo de carteles galánmente realizados, con configuraciones visuales similares a las reveladas con los predominios del art pop que vislumbraron mensajes de sus tradicionales campañas de embellecimientos y limpiezas de las comunidades, con elementos simbólicos de festividad y alegría, simbolizaciones de movimientos rítmicos y adecuado balance armónico entre imágenes y textos.
Con el derrumbamiento del campo socialista en Europa del Este, donde Cuba efectuaba alrededor del 85% de su intercambio comercial, se perdió bruscamente los principales mercados y el país quedó inmerso en una difícil situación económica. En ese momento en que la industria gráfica, al igual que las de otras ramas de la economía, quedó prácticamente paralizada; los CDR con medios de propaganda creados con recursos propios y de desechos de diversos materiales plasmaron textos como: Socialismo o Muerte y Tenemos y tendremos socialismo y otras alusiones asociadas con la defensa de la patria y al socialismo los cuales fueron colocados, en los más de 76 mil murales existentes en paredes y muros a nivel de barrios o cuadras
En esas circunstancias aunque se preservaron el empleo, salario y las principales conquistas logradas en los campos de la salud, la educación y otros beneficios logrados por la Revolución, se inició el denominado Periodo Especial. Y aunque, en aquellas difíciles circunstancias, el gobierno de Estados Unidos para recrudecer el bloqueo y exterminar a la Revolución aplicó en 1992 la Ley Torricelli que establece sanciones a filiales de compañías norteamericanas que residen en tercero países comercial con Cuba y la prohibición a barcos que entren en puertos cubanos con propósito comerciales entrar a puerto en Estados Unidos 180 días siguientes a la fecha de salir del territorio cubano. Los CDR, en carteles y otros medios proclamó la consigna: A consagrarnos como nunca antes a la defensa de la Revolución.
Estamos en combate. La calle es nuestra se expresó en un cartel de dimensión vertical impreso sobre cartón, colocado en diversos puntos de las comunidades o barrios, el cual contenía la respuesta del pueblo a lumpen y contrarrevolucionarios, que alentados por el rumor y las transmisiones de las radiales se concentraron en el área litoral habanero, el 5 de agosto de 1994, ocasionando disturbios y alteraciones del orden público. En tal situación la respuesta espontánea se multiplicó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, en el lugar de los hechos, frustrando las pretensiones del enemigo y ganando en breve tiempo aquella batalla, sin necesidad de emplear las armas.
A partir de marzo de 1996, los CDR también realizaron importantes contribuciones de carteles alusivos a la condena de la Ley Helmes-Burton, otra acción del maca bélico engendro de los gobernantes de Estados Unidos, en sus atinados intentos contra Cuba, mediante el cual se endurece el bloqueo económico con la amenaza de aplicación de represalia a todas inversiones extranjera que utilice propiedades de ciudadanos nacionalizadas en la isla.
Desde finales de 1999 en el contexto de la lucha librada por nuestro pueblo por la liberación del niño Elian González, secuestrado por la mafia anticubana de Miami, en que surgió la gráfica cubana en defensa de la soberanía, la independencia y de nuestro socialismo denominada “Batalla de Ideas” los CDR desplegaron una intensa labor de propagando en carteles y otros impresos gráficos con la expresión “Liberen a Elian”
Y tras el regreso de Elian, el 28 de junio del 2000, los CDR extendieron su participación en la campaña por la liberación de los cinco cubanos presos políticos del imperio, con la proclamación: Liberen a los héroes que defienden a su pueblo de la muerte, encarcelados injustamente desde septiembre de 1998 bajo la acusación de terrorismo y de peligro a la sociedad norteamericana, cuando en realidad estuvieron infiltrados en organizaciones terroristas de la mafia anticubana para advertir y evitar los planes terroristas contra nuestro país.
Paralelamente, asociada con la Batalla de Ideas, y como parte de los planes de urgencia para, ante la difícil situación económica del país, resolver necesidades alimentarías de la población cubana; la organización participa en los planes promoción de la Agricultura Urbana desempeñando un papel importante en el reconocimiento social a los que se destacan como productores de alimentos. Junto a ese desempeño los CDR a través de sus carteles y su participación directa, con el lema: “Proteger el medio ambiente es proteger el futuro” han realizados diversas acciones a favor de la protección del medio ambiente
Con el nuevo milenio en que se inició un periodo de inmerso esfuerzo por rebasar las secuelas del denominado periodo especial, de la realización de importantes acciones de transformaciones socioeconómicas; los CDR promovieron acciones gráficas portadores de mensajes de reafirmación de los principios de perpetuar la existencia de la Revolución Cubana, con la auténtica misión de continuar forjando el Socialismo, la defensa de nuestra identidad y soberanía, el fortalecimiento de la economía socialista, el enfrentamiento a la hegemonía imperialista de la globalización neoliberal, la defensa de la paz, globalizar la solidaridad y de la formación de un hombre nuevo.
Al arribar al 50 aniversario de la creación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en sus carteles y otros medios de propaganda, en su fusión de arte y política, sustentan la difusión de mensajes que: contribuyan a que la familia tenga un mayor protagonismo en la educación de las nuevas generaciones, de creación de convicciones y valores éticos y morales; acorde a los principios de la Revolución, de respaldando a los planteamientos del líder cubano Fidel Castro acerca de los graves riesgos de una guerra nuclear que vive hoy la humanidad, a la necesidad de continuar avanzando en la actualización de nuestro modelo económico y a mantener en alto la batalla por el regreso inmediato de los Cinco Héroes antiterroristas cubanos encarcelados injustamente en cárceles norteamericanas.
DATOS DEL AUTOR
Reinaldo Morales Campos
http://www.docspopuli.org/articles/Cuba/Campos.html
Licenciado en Historia, más de treinta años de experiencia en acciones de publicidad y propaganda, actualmente laboro como Organizador de Eventos en la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC). Miembro de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS) y de la Asociación de Historiadores de Cuba (AHC)
SUS CARTELES: ARTE Y COMUNICACIÓN PARA PERSUADIR
Por: Reinaldo Morales Campos
Especialista en Propaganda y Publicidad
cartelcubano@yahoo.es
Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), organización de masas integrada por alrededor de 7 600 000 miembros, creados por Fidel Castro; durante un acto efectuado frente al Palacio Presidencial, el 28 de septiembre de 1960 (donde en la actualidad se encuentra el Museo de la Revolución); para su labor de persuasión, entre los medios de propaganda empleados, se hallan sus carteles de admirables configuraciones artísticas y comunicativas. Y en el del mensaje: Con la guardia en alto de día y de noche siempre vigilantes, se revela como desde su fundación, su principal ocupación ha sido la vigilancia revolucionaria, con la participación de todo el pueblo, para combatir y neutralizar las actividades contrarrevolucionarias.
Entre sus primeras tareas para contrarrestar las acciones de los enemigos de la Revolución estuvieron: el apoyo brindado en las zonas montañosas a la Operación Limpieza con la participación de sus miembros en los batallones de milicias campesinas que conjuntamente con integrantes del Ejercito Rebelde, erradicaron las bandas contrarrevolucionarias organizadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA); así como durante la invasión mercenaria del imperialismo norteamericano por Playa Girón, en la que con la proclamación de las consignas: ¡Patria o Muerte! y ¡Muerte al Invasor!, en menos de 72 horas, pasó a la historia como la Primera Derrota del Imperialismo Yanqui en América Latina y durante la cual los CDR desempeñaron un importante papel en la neutralización de las acciones de apoyo por los elementos contrarrevolucionarios.
Y aunque no es posible a través de una fugaz ojeada de algunos de sus carteles, que con tanto desvelo y fervor han realizado diseñadores gráficos y artistas de la plástica, enumerar todo el protagonismo de esta organización de masas, en los diversos párrafo de este trabajo se exponen aspectos de algunas de las trascendentales actividades acometidas en sus 50 años de trabajo que, además de la vigilancia revolucionaria, ha abarcado la realización de incontables acciones de beneficio social desarrolladas a nivel de cuadra y casa por casa.
Entre esas actividades se encuentra la Donación de Sangre que, conjuntamente con el Ministerio de Salud Pública inició, el 5 de enero de 1961, en el contexto del establecimiento en toda la nación de un estado de alerta combativa contra la amenaza del gobierno de Estados Unidos de invadir al país. Desde aquel momentos cientos de miles extracciones de sangre aportadas, cada año, voluntariamente por sus integrantes han salvados numerosas vidas
Durante aquellos días de tensión bélica, que se prolongo desde finales de diciembre de 1960 hasta el 20 de enero de 1961, cuando el día 3 se anunció el rompimiento de las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con Cuba; de inmediato, con similar función a un cartel, los CDR colocaron en puertas y fachadas de las viviendas la primera plana del periódico Revolución, con el titular que poesía el texto: !Viva Cuba Libre! Rompe Estados Unidos sus Relaciones con Cuba. ! Venceremos! Para entonces los CDR, constituidos también en aquellos días en centros de trabajo, conjuntamente con la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y demás organizaciones políticas, además de fortalecer la vigilancia revolucionaria, trabajaron en cubrir los puestos de los obreros que permanecieron movilizados.
Igualmente desde los primeros años, de instauración del poder revolucionario y de proclamación del socialismo, también formó parte de las actividades de propaganda políticas de los CDR la promoción de la incorporación masiva de niños y jóvenes en los nuevos sistemas y niveles de instrucción creados por el Gobierno Revolucionario; así como fomentar en la conciencia de la población acerca de la importancia de la realización de la Campaña de Alfabetización y el apoyo a las primeras Zafras del Pueblo.
Activo combate en el campo ideológico libraron los miembros de los CDR contra los acaparadores de productos de consumo popular y la distribución de alimentos, inescrupulosos elementos surgidos tras que el presidente John F. Kennedy de Estados Unidos había ordenado, el 3 de febrero de 1962, el bloqueo económico comercial y financiero, para asfixiar a Cuba y crear el descontento popular. Tarea desarrollada a la par de otra actividad de significada trascendencia social, realizada por el Ministerio de Salud Pública, la ejecución de la campaña de vacunación contra la poliomielitis, iniciada el 26 de febrero de 1962, durante la cual se colocaron en diversos lugares públicos el cartel, con el mensaje: Para que disfrute el presente y construya el futuro…vacúnalo contra la poliomielitis.
Continuamente, al concluir la campaña de alfabetización, los CDR asumieron como parte de su labor social el apoyo al plan de Seguimiento y Superación de Educación Obrera y Campesina, denominada Batalla por el Sexto Grado en la que ofreció sus locales donde funcionaron miles de aulas en horarios nocturnos. Igualmente desempeñaron una importante labor en el movimiento de apadrinamientos de escuelas, brindándoles apoyo para la incorporación, asistencia y retención de los niños, a clases, y a la realización de las actividades docentes y extraescolares.
Durante los días difíciles de la denominada Crisis de Octubre, en que el presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, dispuso el bloqueo naval contra la isla de Cuba y demandó a la URSS la retirada de los cohetes y armamentos estratégicos situados en nuestro territorio. Ante la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro de establecer la alarma de combate para todo el país. Los CDR colocaron en a nivel de cuadras grandes cantidades de carteles que reflejaron la situación del país en pie de guerra. Entre los cuales estuvieron los que aclamaban las consignas: Firmes junto a Fidel, Todos Somos Uno, A las Armas, Comandante, en Jefe ¡Ordene!
Devenida en una pujante fuerza capaz de involucrar a la comunidad en diversas actividades deportivas y culturales, ejemplo: la participación masiva de la población en la iniciativa de preparación deportiva: Listo para Vencer: fuerte, confiado, seguro. Prueba de eficiencia para el pueblo así como: en la promoción de actividades culturales y la incorporación a grupos de aficionados. Durante la celebración en diciembre de 1962 del Primer Congreso Nacional de Cultura, los CDR para saludar ese trascendental evento cultural editó un cartel de significantes colores.
Hacia 1964, en que ya los Comité de Defensa de la Revolución, vislumbra en sus carteles codificaciones visuales de alusiones sugerentes que, mostrados en atriles y diversos soportes de madera y metal, fueron colocados en paredes y muros, también asumió en su ornamentación grafica el mural-cartel que al tamaño de media página, publicaba el periódico Revolución, con frecuencia semanal, poseedores de ilustraciones y dibujos con mensaje de orientación dirigido a la población, sobre higienización, prevención de enfermedades, la emancipación de la mujer y otros contenidos que en su más amplio alcance incluyó hasta términos de la actividad económica.
El creciente protagonismo de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), hizo posible que emergiera como fuente de confluencia de los aportes gráficos generados por las restantes organizaciones políticas. Las más disimiles expresiones artísticas comunicativas expresadas en carteles para persuadir, orientar y sugerir la participación de las masas populares en una acción o tarea que afrontaría el país o expresar sentimiento de solidaridad con otros pueblos hermanos, encontraron en los CDR el medio ideal para expresar a nivel del barrio y la comunidad sus mensajes orientadores.
En la segunda mitad de la década del sesenta, en que se produjo la consolidación de la dirección revolucionaria, de fortalecimiento del trabajo político y de inició un nuevo periodo de constante cambios y transformaciones revolucionarias, de máximas expresiones militante de solidaridad y de reafirmación del marxismo leninismo como ideología, a través de carteles editados por los CDR se exhortó al pueblo a defender la patria de las amenazas de agresiones militares de los gobernantes de Estados Unidos, a apoyar las convocatorias a concentraciones populares de respaldo a la revolución y en el cumplimiento de significadas tareas.
Formaron parte del cartel político los creados por los CDR para convocar a sus integrantes a asistir a los círculos de estudio que le permitió conocer la lucha de los pueblos y la amistad con los países del campo socialista. Igualmente formaron parte de su labor ideológica los de las tareas del frente CDR-FAR dirigido a elevar la formación patriótica –militar de los jóvenes y sus familiares. De vital importancia resultaron los carteles con convocatorias a la participación en la recogida de Materias Prismas; como frascos de medicamentos y la recuperación de papel y cartón que ha posibilitado la sustitución de importaciones
Todos a la Plaza con Fidel, fue el mensaje empleado en un relevante cartel que sustentando su efectividad comunicativa en una foto del líder de la Revolución, convocó al pueblo a asistir a la concentración en la Plaza de la Revolución para celebrar el VIII aniversario de la constitución de los Comité de Defensa de la Revolución, en su diseño se resumió el protagonismo de la organización y simbolizó el quehacer desplegados por sus integrantes en la Ofensiva Revolucionaria, que meses antes había sido proclamada por Fidel y las celebraciones de las actividades patrióticas que en el contexto de la conmemoración del Centenario de la Lucha por la Independencia, se efectuaba en todo el país y en la que los CDR, a través de su propaganda y la celebración de encuentros de historias, destacó su participación.
En el proyecto abarcador de todo el país que bajo la consigna central ¡Los Diez Millones Van! que anunció Fidel, durante el acto conmemorativo del XVI Aniversario del 26 de Julio de 1969, para la realización de la Zafra de los 10 millones de toneladas de azúcar, generó la ejecución de una amplia campaña gráfica-simbólica que se extendió hasta la primera mitad de 1970, en la cual los CDR, además de su trabajo de propaganda, estuvieron involucrados con la incorporación de sus integrantes a las brigadas de cortes y alza de caña.
Entre las más diversas actividades desarrolladas por los CDR, reflejadas en sus carteles, también ha estado el trabajo voluntario, con convocatorias para la participación en siembra y recogida del café; así como en corte y alza de la caña. Siendo de gran significación, en el primer lustro de la década del setenta, la contribución de sus integrantes, en el impulso de importantes obras de la construcción, como fueron, en la capital: el Estadio Latinoamericano, la ampliación de la termoeléctrica de Tallapiedra, el Hospital de Centro Habana y el Combinado Lateo, así como los estadios de Matanzas y Cienfuegos
Los significantes resultados logrados por los Comités de Defensa de la Revolución; desde su creación; en consecuencia de su trabajo político-ideológico dirigido a persuadir y a convencer quedaron expuestos, en 1975, durante el Informe Central al Primer Congreso del Partido.
En, esa ocasión Fidel Castro, señaló: “…de las importantes tareas realizadas por los CDR en estos 15 años transcurridos desde su fundación han sido la selección de cerca de 3 millones 900 mil Padres Ejemplares en la Educación, el aporte de más de 71 mil maestros populares, la realización de 1 millón 181 mil donaciones de sangre y más de 2 millones y medio de pruebas citológicas para el diagnostico precoz de ciertas formas de cáncer, el suministro de más de 18 millones y medios de vacuna antipolio a nuestros niños, la recuperación de casi 700 millones de envases de cristal y otras materias primas, con un ahorro de decenas de millones de dólares de divisas, el apoyo masivo a las zafras, a las labores agrícolas en general y otras importantes actividades sociales y económicas. Este año, por ejemplo, los CDR limpiaron de obstáculos más de 12 mil caballerías de tierra, en apoyo a la mecanización de la caña”
A partir de la segunda mitad de la década del setenta durante la ejecución del proceso institucionalización y de la realización de importantes cambios en la estructura política-administrativa del país los carteles de los CDR también reflejaron el protagonismo de todo cuanto se transformó y realizó en la sociedad siendo portadores de mensajes asociados con el proceso de institucionalización que abordaron: la promulgación de una Constitución de la República aprobada por sufragio universal, la formación de los Órganos de Poder Popular, la aplicación de una Nueva División Política Administrativa y del Sistema de Dirección de la Economía.
El ahorro de agua, electricidad y petróleo también han formado parte de la representaciones visuales mostradas en los carteles de los CDR, con mensajes persuasivos que expresaron la importancia que representa para el desarrollo económico del país, el empleo racional de la electricidad en el sector residencial y la comunidad, aspecto valorado durante su Primer Congreso, que inició sus sesiones de trabajo el 24 de septiembre de 1977, en el teatro Karl Marx, presidido por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el cual concluyó con una extraordinaria concentración popular efectuada el día 28 en la Plaza de la Revolución
En la década del ochenta período de complicada situación internacional provocada por la política guerrerita y reaccionaria de la administración norteamericana contra Cuba los CDR tributaron carteles que abordaron la defensa del país en los que esencialmente se empleó el texto: Dos tareas básicas: producción y defensa, consigna proclamada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, durante la clausura del Segundo Congreso del Partido. Asimismo contribuyó con la realización de acciones graficas que abordaron la lucha contra dos epidemias de significantes repercusión socioeconómica, la conjuntivitis y el dengue hemorrágico que formó parte de la guerra biológica del gobierno de Estados Unidos, contra la Revolución cubana.
Consecutivamente con la frase; ¡Que se vayan!, surgió una de las aportaciones emblemáticas de la gráfica cubana de ese periodo, dicho cartel de los CDR fue editados durante los días de los sucesos de la Embajada del Perú en La Habana, en abril de 1980, para condenar la acción de los elementos antisociales que penetraron violentamente en el interior de esa sede diplomática ocasionándole la muerte al custodio Pedro Ortiz Cabrera, y que de inmediato provocó la enérgica condena que se manifestó a través de la realización de la Marcha del Pueblo Combatiente, con un desfile de más de un millón de cubanos, proceso político que concluyó con una nueva victoriosa, contra los planes agresivos de la administración norteamericana contra Cuba.
A finales de los años ochenta, la organización intensificó el empleo de carteles galánmente realizados, con configuraciones visuales similares a las reveladas con los predominios del art pop que vislumbraron mensajes de sus tradicionales campañas de embellecimientos y limpiezas de las comunidades, con elementos simbólicos de festividad y alegría, simbolizaciones de movimientos rítmicos y adecuado balance armónico entre imágenes y textos.
Con el derrumbamiento del campo socialista en Europa del Este, donde Cuba efectuaba alrededor del 85% de su intercambio comercial, se perdió bruscamente los principales mercados y el país quedó inmerso en una difícil situación económica. En ese momento en que la industria gráfica, al igual que las de otras ramas de la economía, quedó prácticamente paralizada; los CDR con medios de propaganda creados con recursos propios y de desechos de diversos materiales plasmaron textos como: Socialismo o Muerte y Tenemos y tendremos socialismo y otras alusiones asociadas con la defensa de la patria y al socialismo los cuales fueron colocados, en los más de 76 mil murales existentes en paredes y muros a nivel de barrios o cuadras
En esas circunstancias aunque se preservaron el empleo, salario y las principales conquistas logradas en los campos de la salud, la educación y otros beneficios logrados por la Revolución, se inició el denominado Periodo Especial. Y aunque, en aquellas difíciles circunstancias, el gobierno de Estados Unidos para recrudecer el bloqueo y exterminar a la Revolución aplicó en 1992 la Ley Torricelli que establece sanciones a filiales de compañías norteamericanas que residen en tercero países comercial con Cuba y la prohibición a barcos que entren en puertos cubanos con propósito comerciales entrar a puerto en Estados Unidos 180 días siguientes a la fecha de salir del territorio cubano. Los CDR, en carteles y otros medios proclamó la consigna: A consagrarnos como nunca antes a la defensa de la Revolución.
Estamos en combate. La calle es nuestra se expresó en un cartel de dimensión vertical impreso sobre cartón, colocado en diversos puntos de las comunidades o barrios, el cual contenía la respuesta del pueblo a lumpen y contrarrevolucionarios, que alentados por el rumor y las transmisiones de las radiales se concentraron en el área litoral habanero, el 5 de agosto de 1994, ocasionando disturbios y alteraciones del orden público. En tal situación la respuesta espontánea se multiplicó con la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro, en el lugar de los hechos, frustrando las pretensiones del enemigo y ganando en breve tiempo aquella batalla, sin necesidad de emplear las armas.
A partir de marzo de 1996, los CDR también realizaron importantes contribuciones de carteles alusivos a la condena de la Ley Helmes-Burton, otra acción del maca bélico engendro de los gobernantes de Estados Unidos, en sus atinados intentos contra Cuba, mediante el cual se endurece el bloqueo económico con la amenaza de aplicación de represalia a todas inversiones extranjera que utilice propiedades de ciudadanos nacionalizadas en la isla.
Desde finales de 1999 en el contexto de la lucha librada por nuestro pueblo por la liberación del niño Elian González, secuestrado por la mafia anticubana de Miami, en que surgió la gráfica cubana en defensa de la soberanía, la independencia y de nuestro socialismo denominada “Batalla de Ideas” los CDR desplegaron una intensa labor de propagando en carteles y otros impresos gráficos con la expresión “Liberen a Elian”
Y tras el regreso de Elian, el 28 de junio del 2000, los CDR extendieron su participación en la campaña por la liberación de los cinco cubanos presos políticos del imperio, con la proclamación: Liberen a los héroes que defienden a su pueblo de la muerte, encarcelados injustamente desde septiembre de 1998 bajo la acusación de terrorismo y de peligro a la sociedad norteamericana, cuando en realidad estuvieron infiltrados en organizaciones terroristas de la mafia anticubana para advertir y evitar los planes terroristas contra nuestro país.
Paralelamente, asociada con la Batalla de Ideas, y como parte de los planes de urgencia para, ante la difícil situación económica del país, resolver necesidades alimentarías de la población cubana; la organización participa en los planes promoción de la Agricultura Urbana desempeñando un papel importante en el reconocimiento social a los que se destacan como productores de alimentos. Junto a ese desempeño los CDR a través de sus carteles y su participación directa, con el lema: “Proteger el medio ambiente es proteger el futuro” han realizados diversas acciones a favor de la protección del medio ambiente
Con el nuevo milenio en que se inició un periodo de inmerso esfuerzo por rebasar las secuelas del denominado periodo especial, de la realización de importantes acciones de transformaciones socioeconómicas; los CDR promovieron acciones gráficas portadores de mensajes de reafirmación de los principios de perpetuar la existencia de la Revolución Cubana, con la auténtica misión de continuar forjando el Socialismo, la defensa de nuestra identidad y soberanía, el fortalecimiento de la economía socialista, el enfrentamiento a la hegemonía imperialista de la globalización neoliberal, la defensa de la paz, globalizar la solidaridad y de la formación de un hombre nuevo.
Al arribar al 50 aniversario de la creación de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), en sus carteles y otros medios de propaganda, en su fusión de arte y política, sustentan la difusión de mensajes que: contribuyan a que la familia tenga un mayor protagonismo en la educación de las nuevas generaciones, de creación de convicciones y valores éticos y morales; acorde a los principios de la Revolución, de respaldando a los planteamientos del líder cubano Fidel Castro acerca de los graves riesgos de una guerra nuclear que vive hoy la humanidad, a la necesidad de continuar avanzando en la actualización de nuestro modelo económico y a mantener en alto la batalla por el regreso inmediato de los Cinco Héroes antiterroristas cubanos encarcelados injustamente en cárceles norteamericanas.
DATOS DEL AUTOR
Reinaldo Morales Campos
http://www.docspopuli.org/articles/Cuba/Campos.html
Licenciado en Historia, más de treinta años de experiencia en acciones de publicidad y propaganda, actualmente laboro como Organizador de Eventos en la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC). Miembro de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS) y de la Asociación de Historiadores de Cuba (AHC)
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COMITES DE DEFENSA DE LA REVOLUCION,
CUBA
EL ASESINATO DE FELIX GARCÍA
Este 11 de septiembre se cumplen 30 años del asesinato del diplomático cubano Félix García. En el libro DIPOMACIA SIN SOMBRA dediqué un capitulo al horrendo crimen. Ahora lo reproduzco pues no todos los receptores de El Heraldo han tenido acceso al libro. Es un sencillo homenaje para aquel que tanto nos ayudó, que siempre mantuvo una actitud ejemplar ante el trabajo y que defendió la Revolución hasta el último aliento.
Dr. Néstor García Iturbe
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6.- EL ASESINATO DE FELIX GARCÍA
Aquel día 11 de septiembre se había desarrollado con bastante intensidad. Estábamos haciendo los preparativos para el inicio de la Asamblea General de Naciones Unidas y eso implicaba el análisis de resoluciones, la preparación de discursos y otras labores que regularmente nos mantenían hasta altas horas de la noche en la Misión.
Teníamos una invitación para ir a comer a casa de Eva y eso no podíamos despreciarlo. Eva y Eusebio eran mis tíos. Ambos pertenecían al grupo de cubanos que a pesar de llevar muchos años viviendo en Estados Unidos desayunaban, almorzaban y comían revolución. Ellos se sentían orgullosos de haber sido fundadores del Movimiento 26 de Julio en Nueva York. En su historial estaban todas las manifestaciones de apoyo a Cuba que se organizaron en aquella ciudad a partir del triunfo de la Revolución y con pasión mostraban las fotos de sus caminatas bajo la nieve sosteniendo letreros a favor de Cuba.
Félix había hecho muy buenas relaciones con ellos. Decía que también era su sobrino, pues la coincidencia de ambos apellidarnos García, le permitía proclamar que esta era la familia García. Realmente era difícil que Félix no estableciera buenas relaciones con el que se lo propusiera. Era una gente amable, sabía colarse, siempre trataba de ayudar a cualquiera en lo que pudiera y como él decía, le gustaba estar en la ¨burumba¨, es decir, donde estuviera la acción. Puede afirmarse era uno de los funcionarios que tenía mayor número de relaciones.
Con frecuencia Félix llevaba a la que era mi esposa y mis hijas para nuestra casa. Cuando sabía que saldría tarde de la Misión le pedía ese favor al cual él accedía con gusto y mis hijas se sentían felices, pues siempre el tío Félix les llevaba algunos caramelos para el viaje y de vez en cuando hasta algún pequeño juguete.
Al igual que en otras oportunidades, la invitación de Eva para comer en su casa incluía a Félix. Le había pedido se llevara a mi familia para que las niñas no comieran muy tarde. El resto de los invitados podían esperarme, pues calculaba que llegaría al lugar aproximadamente a las ocho de la noche.
Terminé de trabajar y cuando miré el reloj me sorprendí. Todavía no eran las siete de la noche. Aún podía llegar temprano a la cena. Guardé todos los documentos y bajé al lobby de la Misión, donde encontré a mi familia sentada en la escalera de mármol, esperando a Félix. Comencé a indagar qué podía haber sucedido. El acuerdo con Félix era que saliera temprano con la familia, lo cual no había hecho. Nadie sabía por qué no estaba allí, ni dónde se encontraba.
De pronto se abrió la puerta de la calle e hizo aparición Félix. Se había embotellado en un tranque al otro lado de la ciudad y a pesar de todo el esfuerzo realizado no pudo llegar a tiempo. Ahora la situación cambiaba, yo podía llevar a la familia, pero él debía asistir también ya que era uno de los invitados. Aquella comida no podía perdérsela. Nos pidió saliéramos adelante, él recogería unas revistas Bohemia en su apartamento, se bañaría, cambiaría de ropa e inmediatamente saldría para casa de Eva. Como yo conocía bien a Félix le pedí que se apurara, pues sabía podía entretenerse hablando con algún compañero y llegar a las diez de la noche.
Eva y Eusebio vivían en el Queens, cerca del puente que conecta con Manhattan. Debido a la cercanía, desde la Misión podía llegarse a su casa en menos de quince minutos. Cuando llegamos inmediatamente las niñas comenzaron a comer y los mayores nos sentamos a conversar para esperar a Félix. La espera comenzó a prolongarse, pero realmente aquello no nos llamó la atención. Servimos unos tragos del Habana Club que le acababa de regalar a Eusebio y continuamos la conversación que se interrumpió por una llamada telefónica.
La llamada era de la Misión. Por una de las emisoras hispanas estaban dando la noticia del asesinato en el barrio de Queens de un diplomático cubano. El funcionario de guardia estaba tratando de localizar a todos los compañeros para verificar no tuvieran problema. Como había informado que Félix y yo estaríamos en casa de Eva, la guardia había llamado al lugar.
El compañero que estaba de guardia me dijo que hasta el momento todos los compañeros habían sido localizados. Félix aún no había llegado, por lo que le pedí tratara de verificar si estaba en su apartamento, pues no hacía mucho lo habíamos dejado en el lobby de la Misión. Pasaron unos minutos angustiantes. Las niñas que estaban atentas a todo lo que se decía, comenzaron a llorar. Escucharon que un compañero había sido asesinado y como también se percataron que había mencionado el nombre de Félix, lloraban y decían que habían matado a su tío Félix.
Mientras trataba de calmarlas sonó nuevamente el teléfono. La policía de Nueva York había llamado. Habían asesinado a Félix en la intercepción de Queens Boulevard y la calle 53. Le pregunté al compañero si ya el Embajador conocía del asunto. La respuesta fue positiva. Como yo estaba cerca le dije que de inmediato salía para el lugar. Debía informarle eso al Embajador y buscar alguien que recogiera mi familia en casa de Eva.
El trayecto al lugar del asesinato lo realicé en menos de diez minutos, no solo porque en realidad estaba a unos tres kilómetros del lugar, sino también por la velocidad en que lo recorrí. Cuando llegué a las inmediaciones la policía impedía el paso hasta donde se encontraba Félix. Me bajé del carro y fui directo a un sargento que parado en el medio de la calle apartaba a los curiosos. Mostré mi identificación como diplomático y le pasé por un costado a toda velocidad. El sargento me agarró por el brazo y trató de impedirme el paso. Esto provocó una andanada de palabras fuertes en inglés, insistiéndole que no me tocara y repitiéndole mi condición de diplomático.
En aquel momento se acercó un funcionario de la policía vestido de civil, el cual se presentó como Detective. Le ordenó al policía que me soltara y pidió examinar mi credencial. Como encontró todo en orden me acompañó hasta el carro donde aún estaba el cuerpo de Félix. Al llegar a su lado lo primero que hice fue tocarlo. Su cuerpo estaba frío. Le habían disparado cuatro veces. Uno de los proyectiles lo había alcanzado en el hombro, el otro en el cuello, un tercero en la cabeza y un cuarto se había alojado en el techo del carro. No había duda que el autor del asesinato era un profesional bien entrenado y preparado.
A los pocos minutos comenzaron a llegar al lugar otros funcionaros de la Misión. Aquel cobarde asesinato nos había llenado de indignación a todos y la primera reacción había sido ir al lugar donde se encontraba el cuerpo del compañero para demostrar a los asesinos que sus acciones estaban lejos de atemorizarnos.
Algunos días más tarde pudimos reconstruir las acciones que Félix había realizado cuando lo dejamos en la Misión. Después que nos marchamos subió a su apartamento y recogió las revistas Bohemia. Salió en el carro hacia el Queens. Fue a la tintorería de unos viejos cubanos, le dejó las revistas, se baño allí, se cambió de ropa, dejó la ropa que estaba utilizando para que la lavaran y nuevamente salió en el carro, esta vez en dirección a la casa de Eva.
Evidentemente en ese momento detectó que lo estaban siguiendo, por lo que comenzó a tomar por distintas calles que lo alejaban del lugar al que se dirigía. Llegó a una estación de gasolina. En la estación llenó el tanque y continuó su recorrido. Ahora, por la dirección que tomó, trataba de acercase a casa de Eva.
Cuando llegó a Queens Boulevard y la calle 53, el semáforo cambió para la luz roja, por lo que detuvo el carro. En ese momento paró al lado de su auto la motocicleta en que viajaba el asesino. Este seguramente le gritó algún tipo de insulto contra Cuba o la Revolución. Félix, que tenía subido el cristal de la ventanilla del chofer, lo bajó para contestar el insulto. En ese momento el asesino le disparó.
Es imposible negar la tristeza que todos sentimos con la muerte de Félix García, asesinado cobardemente en las calles de la ciudad de Nueva York, mientras representaba dignamente a nuestra Revolución.
Otros Félix García ocuparon su puesto. La bandera no cayó al suelo, siguió erguida y desafiante en manos de la juventud.
Dr. Néstor García Iturbe
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6.- EL ASESINATO DE FELIX GARCÍA
Aquel día 11 de septiembre se había desarrollado con bastante intensidad. Estábamos haciendo los preparativos para el inicio de la Asamblea General de Naciones Unidas y eso implicaba el análisis de resoluciones, la preparación de discursos y otras labores que regularmente nos mantenían hasta altas horas de la noche en la Misión.
Teníamos una invitación para ir a comer a casa de Eva y eso no podíamos despreciarlo. Eva y Eusebio eran mis tíos. Ambos pertenecían al grupo de cubanos que a pesar de llevar muchos años viviendo en Estados Unidos desayunaban, almorzaban y comían revolución. Ellos se sentían orgullosos de haber sido fundadores del Movimiento 26 de Julio en Nueva York. En su historial estaban todas las manifestaciones de apoyo a Cuba que se organizaron en aquella ciudad a partir del triunfo de la Revolución y con pasión mostraban las fotos de sus caminatas bajo la nieve sosteniendo letreros a favor de Cuba.
Félix había hecho muy buenas relaciones con ellos. Decía que también era su sobrino, pues la coincidencia de ambos apellidarnos García, le permitía proclamar que esta era la familia García. Realmente era difícil que Félix no estableciera buenas relaciones con el que se lo propusiera. Era una gente amable, sabía colarse, siempre trataba de ayudar a cualquiera en lo que pudiera y como él decía, le gustaba estar en la ¨burumba¨, es decir, donde estuviera la acción. Puede afirmarse era uno de los funcionarios que tenía mayor número de relaciones.
Con frecuencia Félix llevaba a la que era mi esposa y mis hijas para nuestra casa. Cuando sabía que saldría tarde de la Misión le pedía ese favor al cual él accedía con gusto y mis hijas se sentían felices, pues siempre el tío Félix les llevaba algunos caramelos para el viaje y de vez en cuando hasta algún pequeño juguete.
Al igual que en otras oportunidades, la invitación de Eva para comer en su casa incluía a Félix. Le había pedido se llevara a mi familia para que las niñas no comieran muy tarde. El resto de los invitados podían esperarme, pues calculaba que llegaría al lugar aproximadamente a las ocho de la noche.
Terminé de trabajar y cuando miré el reloj me sorprendí. Todavía no eran las siete de la noche. Aún podía llegar temprano a la cena. Guardé todos los documentos y bajé al lobby de la Misión, donde encontré a mi familia sentada en la escalera de mármol, esperando a Félix. Comencé a indagar qué podía haber sucedido. El acuerdo con Félix era que saliera temprano con la familia, lo cual no había hecho. Nadie sabía por qué no estaba allí, ni dónde se encontraba.
De pronto se abrió la puerta de la calle e hizo aparición Félix. Se había embotellado en un tranque al otro lado de la ciudad y a pesar de todo el esfuerzo realizado no pudo llegar a tiempo. Ahora la situación cambiaba, yo podía llevar a la familia, pero él debía asistir también ya que era uno de los invitados. Aquella comida no podía perdérsela. Nos pidió saliéramos adelante, él recogería unas revistas Bohemia en su apartamento, se bañaría, cambiaría de ropa e inmediatamente saldría para casa de Eva. Como yo conocía bien a Félix le pedí que se apurara, pues sabía podía entretenerse hablando con algún compañero y llegar a las diez de la noche.
Eva y Eusebio vivían en el Queens, cerca del puente que conecta con Manhattan. Debido a la cercanía, desde la Misión podía llegarse a su casa en menos de quince minutos. Cuando llegamos inmediatamente las niñas comenzaron a comer y los mayores nos sentamos a conversar para esperar a Félix. La espera comenzó a prolongarse, pero realmente aquello no nos llamó la atención. Servimos unos tragos del Habana Club que le acababa de regalar a Eusebio y continuamos la conversación que se interrumpió por una llamada telefónica.
La llamada era de la Misión. Por una de las emisoras hispanas estaban dando la noticia del asesinato en el barrio de Queens de un diplomático cubano. El funcionario de guardia estaba tratando de localizar a todos los compañeros para verificar no tuvieran problema. Como había informado que Félix y yo estaríamos en casa de Eva, la guardia había llamado al lugar.
El compañero que estaba de guardia me dijo que hasta el momento todos los compañeros habían sido localizados. Félix aún no había llegado, por lo que le pedí tratara de verificar si estaba en su apartamento, pues no hacía mucho lo habíamos dejado en el lobby de la Misión. Pasaron unos minutos angustiantes. Las niñas que estaban atentas a todo lo que se decía, comenzaron a llorar. Escucharon que un compañero había sido asesinado y como también se percataron que había mencionado el nombre de Félix, lloraban y decían que habían matado a su tío Félix.
Mientras trataba de calmarlas sonó nuevamente el teléfono. La policía de Nueva York había llamado. Habían asesinado a Félix en la intercepción de Queens Boulevard y la calle 53. Le pregunté al compañero si ya el Embajador conocía del asunto. La respuesta fue positiva. Como yo estaba cerca le dije que de inmediato salía para el lugar. Debía informarle eso al Embajador y buscar alguien que recogiera mi familia en casa de Eva.
El trayecto al lugar del asesinato lo realicé en menos de diez minutos, no solo porque en realidad estaba a unos tres kilómetros del lugar, sino también por la velocidad en que lo recorrí. Cuando llegué a las inmediaciones la policía impedía el paso hasta donde se encontraba Félix. Me bajé del carro y fui directo a un sargento que parado en el medio de la calle apartaba a los curiosos. Mostré mi identificación como diplomático y le pasé por un costado a toda velocidad. El sargento me agarró por el brazo y trató de impedirme el paso. Esto provocó una andanada de palabras fuertes en inglés, insistiéndole que no me tocara y repitiéndole mi condición de diplomático.
En aquel momento se acercó un funcionario de la policía vestido de civil, el cual se presentó como Detective. Le ordenó al policía que me soltara y pidió examinar mi credencial. Como encontró todo en orden me acompañó hasta el carro donde aún estaba el cuerpo de Félix. Al llegar a su lado lo primero que hice fue tocarlo. Su cuerpo estaba frío. Le habían disparado cuatro veces. Uno de los proyectiles lo había alcanzado en el hombro, el otro en el cuello, un tercero en la cabeza y un cuarto se había alojado en el techo del carro. No había duda que el autor del asesinato era un profesional bien entrenado y preparado.
A los pocos minutos comenzaron a llegar al lugar otros funcionaros de la Misión. Aquel cobarde asesinato nos había llenado de indignación a todos y la primera reacción había sido ir al lugar donde se encontraba el cuerpo del compañero para demostrar a los asesinos que sus acciones estaban lejos de atemorizarnos.
Algunos días más tarde pudimos reconstruir las acciones que Félix había realizado cuando lo dejamos en la Misión. Después que nos marchamos subió a su apartamento y recogió las revistas Bohemia. Salió en el carro hacia el Queens. Fue a la tintorería de unos viejos cubanos, le dejó las revistas, se baño allí, se cambió de ropa, dejó la ropa que estaba utilizando para que la lavaran y nuevamente salió en el carro, esta vez en dirección a la casa de Eva.
Evidentemente en ese momento detectó que lo estaban siguiendo, por lo que comenzó a tomar por distintas calles que lo alejaban del lugar al que se dirigía. Llegó a una estación de gasolina. En la estación llenó el tanque y continuó su recorrido. Ahora, por la dirección que tomó, trataba de acercase a casa de Eva.
Cuando llegó a Queens Boulevard y la calle 53, el semáforo cambió para la luz roja, por lo que detuvo el carro. En ese momento paró al lado de su auto la motocicleta en que viajaba el asesino. Este seguramente le gritó algún tipo de insulto contra Cuba o la Revolución. Félix, que tenía subido el cristal de la ventanilla del chofer, lo bajó para contestar el insulto. En ese momento el asesino le disparó.
Es imposible negar la tristeza que todos sentimos con la muerte de Félix García, asesinado cobardemente en las calles de la ciudad de Nueva York, mientras representaba dignamente a nuestra Revolución.
Otros Félix García ocuparon su puesto. La bandera no cayó al suelo, siguió erguida y desafiante en manos de la juventud.
ASESINARON A FELIX, PERO NO SUS IDEAS
Asesinaron a Félix pero no pudieron ni podrán matar las ideas que defendió
por Giraldo Mazola
Guardia final de honor a Félix García realizada por Carlos Rafael Rodríguez, Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Roa, Vicepresidente de la Asamblea Nacional, el poeta nacional Nicolás Guillén, Ricardo Cabrisas, ministro de Comercio Exterior, René Anillo, ministro interino de Relaciones Exteriores, Rogelio Montenegro y Manolo Torres, vice ministros del CECE y otros compañeros.
Miles de compatriotas acompañan el féretro hasta el cementerio de Colón escoltado por milicianos de la guarnición Gerardo Abreu Fontán del MINREX.
El 11 de septiembre parece haber sido destinado para infaustas conmemoraciones. Primero con el infame revés histórico que cercenó los sueños de Allende y del pueblo chileno. Más recientemente, con los miles de inocentes que perecieron en el derrumbe de las torres gemelas.
Hace exactamente treinta años, en 1980, también un 11 de septiembre, fue asesinado en Nueva York, el diplomático cubano Félix García, víctima de la impunidad otorgada a connotados terroristas que aún hoy, y pese a esa falsa cruzada contra el terrorismo que ha causado muchos miles de muertes a los pueblos de Iraq y Afganistán, gozan de protección y privilegios del gobierno norteamericano. Su asesino confeso, involucrado también con Posada Carriles en el intento de volar el paraninfo de la Universidad de Panamá, cuando Fidel iba a reunirse con miles de estudiantes allí, se pasea hoy por las calles de Miami.
Entonces aún Carter era presidente y aspiraba a reelegirse. La situación económica desfavorable y el escándalo sobre el fracaso de la operación de rescate de los diplomáticos norteamericanos en Irán, debilitaron sus posibilidades y la contienda presidencial en Estados Unidos, ese fin de año, estuvo marcada por una demagógica pero efectiva campaña de Reagan llamando a restaurar el liderazgo y la hegemonía norteamericana en el mundo.
Y en el contexto de su estrategia política en el continente se planteaba abiertamente el aumento de la hostilidad y las tensiones en relación con Cuba a partir de los preceptos del Programa de Santa Fe, máxima expresión del movimiento neoconservador norteamericano y de su pensamiento político más retrógrado. Sobre Cuba decía: “arrancar el mal de raíz”
Los más recalcitrantes contrarrevolucionarios cubanos sabían que se avecinaba una época de máxima tensión que nos forzó, meses después de asumir la presidencia Reagan, a perfilar la concepción estratégica de Guerra de Todo el Pueblo, que resume la experiencia histórica de nuestro pueblo a lo largo de más de 100 años de lucha, como solución de masas a los problemas de la defensa desde tiempo de paz y fundamento de la nueva doctrina militar cubana, en torno a la cual se rediseñó la Defensa Nacional.
Arreciaron su ofensiva en los propios Estados Unidos estimulados por esas ideas cavernícolas realizando sabotajes contra nuestras instalaciones diplomáticas allí y asesinando a Félix.
Félix era y seguirá siendo un personaje inolvidable por su sencillez, originalidad, simpatía innata y desbordante, habilidades múltiples, desenfadado desprendimiento y sentido de solidaridad humana.
Su masivo funeral en Cuba, además de reflejar el viril repudio de nuestro pueblo a las cobardes agresiones que durante décadas han realizado mercenarios al servicio del imperio, también conllevaba la ira de todos los que lo conocimos por habernos arrebatado a un compañero sumamente querido por su afán de servicio y desinteresada conducta.
Algún amigo le puso el mote que casi se convirtió en su primer apellido porque, en su empeño de adolescente por evidenciar su fortaleza física, desarrolló exageradamente los pectorales. De ahí el apodo que sustituyó para siempre su común apellido gallego, siendo de todos conocido en lo adelante como Félix “Pechuga“.
Procedente de una familia humilde tuvo que trabajar desde temprano. Se convirtió en un diestro “dealer” del casino del hotel Riviera, en cuyo cierre e intervención participó activamente al triunfo de la Revolución.
Llevaba esa Revolución en las venas y todo lo que hacía era regido por los principios que había abrazado para toda la vida. Como parte del pueblo participó en movilizaciones militares y productivas, distinguiéndose siempre, sembrando amigos, incapaz de pasar inadvertido.
En el Ministerio de Relaciones Exteriores se destacó por su dedicación constante a las labores que le correspondían y en la ayuda que brindaba a todo el que lo requiriera. Fue de los más activos y ejemplares trabajadores de la primera “micro” del MINREX, pese a que no necesitaba vivienda.
Ello explica que sin ser de los cuadros más relevantes del organismo, los dos cancilleres cubanos con los que trabajó, Roa y Malmierca, le profesaran una distinción peculiar.
Designado en la Misión permanente de Cuba ante la ONU atendía labores administrativas pero era, sin duda, uno de los personajes de aquella Misión. “Tío Félix” le decían los niños de la escuela cubana allí radicada cuando los visitaba, sacando caramelos de todos los bolsillos.
Casi con obsesión, limpiaba y pulía todos los días, aunque no figuraba entre sus funciones, la placa de bronce a la entrada de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, que nos identifica. Parecía que necesitaba que brillara cada día más, como otro símbolo sagrado de la Patria.
Aunque tampoco era su responsabilidad, siempre tenía en el auto revistas Bohemia y Granma Internacional, que repartía entre la colonia cubana radicada en Nueva York; era un proselitista nato y disfrutaba relatando las victorias de sus compatriotas en la isla. No iba en esta cruzada sólo a donde radicaban los amigos; buscaba sumar, aclarar dudas, polemizar.
Dicharachero, pero no vulgar, tenía un lenguaje críptico personal y único, que mezclaba con gestos que todos disfrutábamos para caracterizar la labor de espionaje del enemigo o enfatizar sus argumentos.
En el viaje hacia la cena con unos amigos en la barriada de Queens se detuvo en una tintorería de otros conocidos para dejar su ropa y entregarles los esperados materiales informativos. Se dijo, aunque no nos consta, cuando lo asesinaron de cuatro balazos, que había bajado el cristal de la ventanilla del auto para ripostar un insulto o para hacer un favor, respondiendo a una pregunta.
Lo que sí sabemos y debemos recordar es que consideró su labor allí como la trinchera desde donde debía combatir y dedicó a ese empeño todas sus energías, siempre, incansablemente.
Ese es el ejemplo que Félix nos deja: de trabajador infatigable, conducta vertical y combatividad permanente.
¡No te olvidaremos!
por Giraldo Mazola
Guardia final de honor a Félix García realizada por Carlos Rafael Rodríguez, Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Roa, Vicepresidente de la Asamblea Nacional, el poeta nacional Nicolás Guillén, Ricardo Cabrisas, ministro de Comercio Exterior, René Anillo, ministro interino de Relaciones Exteriores, Rogelio Montenegro y Manolo Torres, vice ministros del CECE y otros compañeros.
Miles de compatriotas acompañan el féretro hasta el cementerio de Colón escoltado por milicianos de la guarnición Gerardo Abreu Fontán del MINREX.
El 11 de septiembre parece haber sido destinado para infaustas conmemoraciones. Primero con el infame revés histórico que cercenó los sueños de Allende y del pueblo chileno. Más recientemente, con los miles de inocentes que perecieron en el derrumbe de las torres gemelas.
Hace exactamente treinta años, en 1980, también un 11 de septiembre, fue asesinado en Nueva York, el diplomático cubano Félix García, víctima de la impunidad otorgada a connotados terroristas que aún hoy, y pese a esa falsa cruzada contra el terrorismo que ha causado muchos miles de muertes a los pueblos de Iraq y Afganistán, gozan de protección y privilegios del gobierno norteamericano. Su asesino confeso, involucrado también con Posada Carriles en el intento de volar el paraninfo de la Universidad de Panamá, cuando Fidel iba a reunirse con miles de estudiantes allí, se pasea hoy por las calles de Miami.
Entonces aún Carter era presidente y aspiraba a reelegirse. La situación económica desfavorable y el escándalo sobre el fracaso de la operación de rescate de los diplomáticos norteamericanos en Irán, debilitaron sus posibilidades y la contienda presidencial en Estados Unidos, ese fin de año, estuvo marcada por una demagógica pero efectiva campaña de Reagan llamando a restaurar el liderazgo y la hegemonía norteamericana en el mundo.
Y en el contexto de su estrategia política en el continente se planteaba abiertamente el aumento de la hostilidad y las tensiones en relación con Cuba a partir de los preceptos del Programa de Santa Fe, máxima expresión del movimiento neoconservador norteamericano y de su pensamiento político más retrógrado. Sobre Cuba decía: “arrancar el mal de raíz”
Los más recalcitrantes contrarrevolucionarios cubanos sabían que se avecinaba una época de máxima tensión que nos forzó, meses después de asumir la presidencia Reagan, a perfilar la concepción estratégica de Guerra de Todo el Pueblo, que resume la experiencia histórica de nuestro pueblo a lo largo de más de 100 años de lucha, como solución de masas a los problemas de la defensa desde tiempo de paz y fundamento de la nueva doctrina militar cubana, en torno a la cual se rediseñó la Defensa Nacional.
Arreciaron su ofensiva en los propios Estados Unidos estimulados por esas ideas cavernícolas realizando sabotajes contra nuestras instalaciones diplomáticas allí y asesinando a Félix.
Félix era y seguirá siendo un personaje inolvidable por su sencillez, originalidad, simpatía innata y desbordante, habilidades múltiples, desenfadado desprendimiento y sentido de solidaridad humana.
Su masivo funeral en Cuba, además de reflejar el viril repudio de nuestro pueblo a las cobardes agresiones que durante décadas han realizado mercenarios al servicio del imperio, también conllevaba la ira de todos los que lo conocimos por habernos arrebatado a un compañero sumamente querido por su afán de servicio y desinteresada conducta.
Algún amigo le puso el mote que casi se convirtió en su primer apellido porque, en su empeño de adolescente por evidenciar su fortaleza física, desarrolló exageradamente los pectorales. De ahí el apodo que sustituyó para siempre su común apellido gallego, siendo de todos conocido en lo adelante como Félix “Pechuga“.
Procedente de una familia humilde tuvo que trabajar desde temprano. Se convirtió en un diestro “dealer” del casino del hotel Riviera, en cuyo cierre e intervención participó activamente al triunfo de la Revolución.
Llevaba esa Revolución en las venas y todo lo que hacía era regido por los principios que había abrazado para toda la vida. Como parte del pueblo participó en movilizaciones militares y productivas, distinguiéndose siempre, sembrando amigos, incapaz de pasar inadvertido.
En el Ministerio de Relaciones Exteriores se destacó por su dedicación constante a las labores que le correspondían y en la ayuda que brindaba a todo el que lo requiriera. Fue de los más activos y ejemplares trabajadores de la primera “micro” del MINREX, pese a que no necesitaba vivienda.
Ello explica que sin ser de los cuadros más relevantes del organismo, los dos cancilleres cubanos con los que trabajó, Roa y Malmierca, le profesaran una distinción peculiar.
Designado en la Misión permanente de Cuba ante la ONU atendía labores administrativas pero era, sin duda, uno de los personajes de aquella Misión. “Tío Félix” le decían los niños de la escuela cubana allí radicada cuando los visitaba, sacando caramelos de todos los bolsillos.
Casi con obsesión, limpiaba y pulía todos los días, aunque no figuraba entre sus funciones, la placa de bronce a la entrada de la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas, que nos identifica. Parecía que necesitaba que brillara cada día más, como otro símbolo sagrado de la Patria.
Aunque tampoco era su responsabilidad, siempre tenía en el auto revistas Bohemia y Granma Internacional, que repartía entre la colonia cubana radicada en Nueva York; era un proselitista nato y disfrutaba relatando las victorias de sus compatriotas en la isla. No iba en esta cruzada sólo a donde radicaban los amigos; buscaba sumar, aclarar dudas, polemizar.
Dicharachero, pero no vulgar, tenía un lenguaje críptico personal y único, que mezclaba con gestos que todos disfrutábamos para caracterizar la labor de espionaje del enemigo o enfatizar sus argumentos.
En el viaje hacia la cena con unos amigos en la barriada de Queens se detuvo en una tintorería de otros conocidos para dejar su ropa y entregarles los esperados materiales informativos. Se dijo, aunque no nos consta, cuando lo asesinaron de cuatro balazos, que había bajado el cristal de la ventanilla del auto para ripostar un insulto o para hacer un favor, respondiendo a una pregunta.
Lo que sí sabemos y debemos recordar es que consideró su labor allí como la trinchera desde donde debía combatir y dedicó a ese empeño todas sus energías, siempre, incansablemente.
Ese es el ejemplo que Félix nos deja: de trabajador infatigable, conducta vertical y combatividad permanente.
¡No te olvidaremos!
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UNA AVENTURA CUBANA CON LEE LOCKWOOD
Una aventura cubana con Lee Lockwood
Por Saul Landau
Conocí a Lee Lockwood en julio de 1967, en el mostrador de Cubana de Aviación de Ciudad México. Tenía el pelo negro y rizado, un aspecto de seguridad y suficiencia y cargaba bolsas con cámaras. “Me encantó tu libro, el mejor y más honesto libro acerca de Cuba”, --La Cuba de Castro; Fidel de Cuba, que más tarde actualizó--, le dije. “Las fotos son brillantes”, las cuales había tomado para la revista Life. “Gracias”, gruñó.
Había regresado hacia poco de Hanoi. Me dijo que había corrido hacia la calle para fotografiar a los civiles vietnamitas que se dirigían a los refugios antiaéreos –bajo tapas de alcantarillas--, justo antes de que aviones norteamericanos bombardearan. (“Viet del Norte bajo Asedio”, revista Life¸7 de abril de 1967.)
Lee tenía otro trabajo para Life, e Irving Saraf y yo teníamos un contrato de un filme para la TV pública (“Informe desde Cuba”.)
Facturamos los equipajes para el vuelo y pasamos el ritual diseñado por la CIA impuesto a todo viajero con destino a Cuba –con el consentimiento del gobierno mexicano. Un agente de la CIA (mexicano) rellenó un cuestionario de seis páginas (en una antigua máquina de escribir) para cada pasajero, seguido de una foto obligatoria (“Apóyese el número al pecho”). Luego a esperar. Más tarde caminamos (pobres los viajeros que tenían pesados bolsos de mano) hasta el otro extremo del aeropuerto para abordar un avión de fabricación soviética. Una vez a bordo, imaginé el verano en Bagdad. Los pasajeros tomaron sus asientos. Un mexicano uniformado apareció al fin y simuló revisar algo. El piloto encendió los motores. El aire frío entró con un silbido. Lee se rió. “Ahora ya conoces el ritual”.
Apenas habíamos llegado a La Habana cuando nosotros, junto a otros invitados –cantantes de folk, artistas y periodistas extranjeros-- fuimos llevados en otros aviones a Santiago de Cuba. Lee me contó de cómo pasó tres días observando a Fidel jugar dominó en una tienda campaña con ex compañeros de la guerrilla mientras esperaban a que cesara la lluvia. “Tiré fotos. Fidel ganó. Demostró que tenía la mayor energía para el domino”.
En Santiago, después de una noche casi en vela en albergues improvisados –compartido con gente que no conocíamos y mosquitos que se convirtieron en íntimos— se escucharon gritos de “¡De pie!”. 4:00 a.m. Quejidos y gruñidos. Los guías cubanos nos llevaron a autobuses con destino a Gran Tierra. “Terra incognita”, broméo Lee, “ya que nadie sabe dónde está”.
A bordo de autobuses con aire acondicionado, los guías repartieron latas de jugo tibio de mango y unas cosas que calificaron de sándwiches de jamón y queso. Los buses pasaron Guantánamo y siguieron rumbo al Este. Una eternidad –cuatro o cinco horas. Luego los buses se detuvieron. La carretera terminaba en un camino de tierra. Montamos en camiones sin barandas. “Merde alors”, exclamaron los intelectuales franceses mientras el camión saltaba por el camino entre pinos escuálidos. Una nube de polvo rojo nos azotaba el rostro. No reconocí a Lee junto a mí con su pelo rojo. De pronto los camiones se detuvieron en un claro. Nos apeamos. Se abrió la puerta trasera de un semi-remolque con un contenedor de productos congelados. Los cubanos repartieron helados a los sorprendidos viajeros de rostro rojo. Lo surrealista se volvió más surrealista aún; mejor que el jugo tibio de mango.
“Aún no ha terminado, Chico”, dijo Lee. A partir de ese momento siempre me llamó Chico. Por la tarde los exhaustos centenares llegamos a Gran Tierra, un asentamiento nuevo junto al Paso de los Vientos, al otro lado de Haití.
Lee examinó su bolso de cámaras cubierta de polvo rojo. “Fidel debiera abrir una agencia de viajes: ‘Aventuras tropicales con comodidad personal’”.
El sol se puso. Fidel llegó en un helicóptero con Stokely Carmichael. (El FBI lo consideraba un peligroso revolucionario). Montamos nuestra cámara. La Leica de Lee le colgaba del cuello.
Decenas de cantantes y guitarristas subieron al escenario y cantaron y tocaron. ¿Cómo? El lento de telefoto mostraba que no estaban cantando, sino doblando música grabada. Lee sonrió. “Buen espectáculo, ¿no crees?” Fidel habló, se excusó por el duro viaje y prometió hablar poco. Lo hizo, solo una hora.
Los cansados viajeros nos dirigidos a los dormitorios plagados de mosquitos solo para encontrar una larga mesa montada sobre bloques, llena de cerveza y ron. Unos camareros vestidos de smoking nos sirvieron arroz con pollo. Los sorprendidos invitados comieron y bebieron a medida que lo surrealista se volvía aún más surrealista. Fidel se reunió con algunos pocos afortunados.
Cuatro a.m. “De pie”. Nuevamente a los camiones marcharon los cansados, la piel moteada de picaduras de mosquitos. “Sígueme”, me ordenó Lee. Había negociado con un militar que nos guió hasta el jeep que encabezaba la caravana hacia la carretera asfaltada. Escuchamos las órdenes mezcladas con la estática en la radio de onda corta.
Lee se durmió. El jeep saltaba de manera brutal por el camino. Le vi levantarse un pie sobre el asiento sin abrir los ojos. No se quejó. No más polvo rojo.
Durante la década siguiente compartimos otras aventuras, incluyendo la co-fundación (con Bob Silver, co-fundador y editor de The New York Review of Books) del Centro de Estudios Cubanos. “La historia siempre favorece a los intrépidos”, le dijo Fidel durante el maratónico dominó. “También le gustaba citar a Napoleón: ‘Con audacia se puede acometer cualquier cosa, pero no hacerlo todo’. A Fidel le gustaba la primera oración”, dijo Lee. “Oye, él cambió la historia”.
Lee Lockwood murió el 11 de julio de 2010. Un gran fotógrafo y escritor –un amigo. Miro en una pared de mi casa su foto de Fidel, relajado, encendiendo un Cohiba.
Saul Landau es miembro del Centro de Estudios para la Política. Sus filmes acerca de Fidel se encuentran en DVD (roundworldproductions.com).
Por Saul Landau
Conocí a Lee Lockwood en julio de 1967, en el mostrador de Cubana de Aviación de Ciudad México. Tenía el pelo negro y rizado, un aspecto de seguridad y suficiencia y cargaba bolsas con cámaras. “Me encantó tu libro, el mejor y más honesto libro acerca de Cuba”, --La Cuba de Castro; Fidel de Cuba, que más tarde actualizó--, le dije. “Las fotos son brillantes”, las cuales había tomado para la revista Life. “Gracias”, gruñó.
Había regresado hacia poco de Hanoi. Me dijo que había corrido hacia la calle para fotografiar a los civiles vietnamitas que se dirigían a los refugios antiaéreos –bajo tapas de alcantarillas--, justo antes de que aviones norteamericanos bombardearan. (“Viet del Norte bajo Asedio”, revista Life¸7 de abril de 1967.)
Lee tenía otro trabajo para Life, e Irving Saraf y yo teníamos un contrato de un filme para la TV pública (“Informe desde Cuba”.)
Facturamos los equipajes para el vuelo y pasamos el ritual diseñado por la CIA impuesto a todo viajero con destino a Cuba –con el consentimiento del gobierno mexicano. Un agente de la CIA (mexicano) rellenó un cuestionario de seis páginas (en una antigua máquina de escribir) para cada pasajero, seguido de una foto obligatoria (“Apóyese el número al pecho”). Luego a esperar. Más tarde caminamos (pobres los viajeros que tenían pesados bolsos de mano) hasta el otro extremo del aeropuerto para abordar un avión de fabricación soviética. Una vez a bordo, imaginé el verano en Bagdad. Los pasajeros tomaron sus asientos. Un mexicano uniformado apareció al fin y simuló revisar algo. El piloto encendió los motores. El aire frío entró con un silbido. Lee se rió. “Ahora ya conoces el ritual”.
Apenas habíamos llegado a La Habana cuando nosotros, junto a otros invitados –cantantes de folk, artistas y periodistas extranjeros-- fuimos llevados en otros aviones a Santiago de Cuba. Lee me contó de cómo pasó tres días observando a Fidel jugar dominó en una tienda campaña con ex compañeros de la guerrilla mientras esperaban a que cesara la lluvia. “Tiré fotos. Fidel ganó. Demostró que tenía la mayor energía para el domino”.
En Santiago, después de una noche casi en vela en albergues improvisados –compartido con gente que no conocíamos y mosquitos que se convirtieron en íntimos— se escucharon gritos de “¡De pie!”. 4:00 a.m. Quejidos y gruñidos. Los guías cubanos nos llevaron a autobuses con destino a Gran Tierra. “Terra incognita”, broméo Lee, “ya que nadie sabe dónde está”.
A bordo de autobuses con aire acondicionado, los guías repartieron latas de jugo tibio de mango y unas cosas que calificaron de sándwiches de jamón y queso. Los buses pasaron Guantánamo y siguieron rumbo al Este. Una eternidad –cuatro o cinco horas. Luego los buses se detuvieron. La carretera terminaba en un camino de tierra. Montamos en camiones sin barandas. “Merde alors”, exclamaron los intelectuales franceses mientras el camión saltaba por el camino entre pinos escuálidos. Una nube de polvo rojo nos azotaba el rostro. No reconocí a Lee junto a mí con su pelo rojo. De pronto los camiones se detuvieron en un claro. Nos apeamos. Se abrió la puerta trasera de un semi-remolque con un contenedor de productos congelados. Los cubanos repartieron helados a los sorprendidos viajeros de rostro rojo. Lo surrealista se volvió más surrealista aún; mejor que el jugo tibio de mango.
“Aún no ha terminado, Chico”, dijo Lee. A partir de ese momento siempre me llamó Chico. Por la tarde los exhaustos centenares llegamos a Gran Tierra, un asentamiento nuevo junto al Paso de los Vientos, al otro lado de Haití.
Lee examinó su bolso de cámaras cubierta de polvo rojo. “Fidel debiera abrir una agencia de viajes: ‘Aventuras tropicales con comodidad personal’”.
El sol se puso. Fidel llegó en un helicóptero con Stokely Carmichael. (El FBI lo consideraba un peligroso revolucionario). Montamos nuestra cámara. La Leica de Lee le colgaba del cuello.
Decenas de cantantes y guitarristas subieron al escenario y cantaron y tocaron. ¿Cómo? El lento de telefoto mostraba que no estaban cantando, sino doblando música grabada. Lee sonrió. “Buen espectáculo, ¿no crees?” Fidel habló, se excusó por el duro viaje y prometió hablar poco. Lo hizo, solo una hora.
Los cansados viajeros nos dirigidos a los dormitorios plagados de mosquitos solo para encontrar una larga mesa montada sobre bloques, llena de cerveza y ron. Unos camareros vestidos de smoking nos sirvieron arroz con pollo. Los sorprendidos invitados comieron y bebieron a medida que lo surrealista se volvía aún más surrealista. Fidel se reunió con algunos pocos afortunados.
Cuatro a.m. “De pie”. Nuevamente a los camiones marcharon los cansados, la piel moteada de picaduras de mosquitos. “Sígueme”, me ordenó Lee. Había negociado con un militar que nos guió hasta el jeep que encabezaba la caravana hacia la carretera asfaltada. Escuchamos las órdenes mezcladas con la estática en la radio de onda corta.
Lee se durmió. El jeep saltaba de manera brutal por el camino. Le vi levantarse un pie sobre el asiento sin abrir los ojos. No se quejó. No más polvo rojo.
Durante la década siguiente compartimos otras aventuras, incluyendo la co-fundación (con Bob Silver, co-fundador y editor de The New York Review of Books) del Centro de Estudios Cubanos. “La historia siempre favorece a los intrépidos”, le dijo Fidel durante el maratónico dominó. “También le gustaba citar a Napoleón: ‘Con audacia se puede acometer cualquier cosa, pero no hacerlo todo’. A Fidel le gustaba la primera oración”, dijo Lee. “Oye, él cambió la historia”.
Lee Lockwood murió el 11 de julio de 2010. Un gran fotógrafo y escritor –un amigo. Miro en una pared de mi casa su foto de Fidel, relajado, encendiendo un Cohiba.
Saul Landau es miembro del Centro de Estudios para la Política. Sus filmes acerca de Fidel se encuentran en DVD (roundworldproductions.com).
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lunes, 9 de agosto de 2010
MÁS SOBRE EL AGUJERO NEGRO
(SIGUEN APARECIENDO DETALLES SOBRE LA ENTREVISTA ENTRE PRIO Y BATISTA)
EL DUENDE
3 DE AGOSTO DEL 2010
Otra nota sobre el Diez de M.
El tema del “Agujero Negro” que dejó el Golpe de Estado del Diez de Marzo en la historia de Cuba sigue generando aclaraciones . Nos llega una procedente de Miami del abogado Pablo LLabre a quien nadie puede discutir que es un profundo conocedor del acontecer cubano de aquellos años turbulentos de la política cubana de antes de la Revolución. Dice así la nota del doctor Pablo Llabre.
“Estimado Duende: El jefe del Servicio Secreto de Palacio durante el mandato del Presidente Prio Socarrás fue Jorge Agostini Villasana. En efecto, fue el entonces capitán Salvador Díaz Versón el que rindió el informe sobre la conspiración de Batista, pero no a titulo de jefe, sino como subordinado. Clemente Gómez Sicre fue nombrado por Prio jefe del Gras (Grupo de Represión actividades subversivas) creado luego de promulgarse la ley No 5 de 1948 o Ley contra el Gangsterismo, en apoyo a esta.
La entrevista en La Altura se efectuó a poco más de un año antes del Golpe. Conozco de ello por Rafael Izquierdo, Raúl Lázaro y Chaviano, todos de la escolta de Prio. El objetivo del Presidente Prio en la entrevista, era alentar a Batista (con ayuda monetaria) a que se mantuviera en la vía electoral y desalentarlo en su planes conspirativos de los que el mandatario cubano ya tenía conocimiento. Prio jamás estuvo de acuerdo con el golpe. Durante la entrevista Batista le exigió a Prio - para poder continuar en la campaña electoral-- garantías por su seguridad, ya que tenia información sobre planes de atentado a su persona por parte de Eufemio Fernández y de Jesús González Cartas.
Prio habló con Eufemio y éste desistió del intento. La entrevista fue coordinada por el vice-presidente Guillermo Alonso Pujol. Batista posiblemente engaño al Presidente Prio, le cogió el dinero (solo pudo una parte) y continuo en sus planes conspirativos. Firma la información aclaratoria sobre este “Agujero Negro” de la historias de Cuba: Dr. Pablo LLabre.
EL DUENDE
3 DE AGOSTO DEL 2010
Otra nota sobre el Diez de M.
El tema del “Agujero Negro” que dejó el Golpe de Estado del Diez de Marzo en la historia de Cuba sigue generando aclaraciones . Nos llega una procedente de Miami del abogado Pablo LLabre a quien nadie puede discutir que es un profundo conocedor del acontecer cubano de aquellos años turbulentos de la política cubana de antes de la Revolución. Dice así la nota del doctor Pablo Llabre.
“Estimado Duende: El jefe del Servicio Secreto de Palacio durante el mandato del Presidente Prio Socarrás fue Jorge Agostini Villasana. En efecto, fue el entonces capitán Salvador Díaz Versón el que rindió el informe sobre la conspiración de Batista, pero no a titulo de jefe, sino como subordinado. Clemente Gómez Sicre fue nombrado por Prio jefe del Gras (Grupo de Represión actividades subversivas) creado luego de promulgarse la ley No 5 de 1948 o Ley contra el Gangsterismo, en apoyo a esta.
La entrevista en La Altura se efectuó a poco más de un año antes del Golpe. Conozco de ello por Rafael Izquierdo, Raúl Lázaro y Chaviano, todos de la escolta de Prio. El objetivo del Presidente Prio en la entrevista, era alentar a Batista (con ayuda monetaria) a que se mantuviera en la vía electoral y desalentarlo en su planes conspirativos de los que el mandatario cubano ya tenía conocimiento. Prio jamás estuvo de acuerdo con el golpe. Durante la entrevista Batista le exigió a Prio - para poder continuar en la campaña electoral-- garantías por su seguridad, ya que tenia información sobre planes de atentado a su persona por parte de Eufemio Fernández y de Jesús González Cartas.
Prio habló con Eufemio y éste desistió del intento. La entrevista fue coordinada por el vice-presidente Guillermo Alonso Pujol. Batista posiblemente engaño al Presidente Prio, le cogió el dinero (solo pudo una parte) y continuo en sus planes conspirativos. Firma la información aclaratoria sobre este “Agujero Negro” de la historias de Cuba: Dr. Pablo LLabre.
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GOLPE DE ESTADO DEL 10 DE MARZO
EL ÚLTIMO ALDABONAZO DE CHIBAS
La figura de Eduardo Chibás es importante en nuestra historia, en su tiempo significó la rebelión contra el régimen establecido en la seudo república, fundó el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) cuyo símbolo era una escoba, para barrer con la pudredumbre y su lema era VERGÜENZA CONTRA DINERO, para resaltar los verdaderos valores que debían guiar a nuestros gobernantes.
Dentro de la Juventud Ortodoxa militaron valiosos jóvenes, entre ellos nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro y muchos de aquellos jóvenes lo acompañaron en el ataque al Cuartel Moncada y posteriormente en el Granma.
El artículo de Max Lesnik que a continuación reproduzco nos ofrece la última intervención radial de Eduardo Chibás, que domingo a domingo, por la antigua emisora CMQ e iniciando siempre su programa con las notas de nuestro Himno Invasor, denunciaba la corrupción, el vandalismo y el entreguismo del régimen de turno.
El Editor.
////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
Comentario de Max Lesnik 5 agosto 2010.
“El Ultimo Aldabonazo”.
Por :Max Lesnik.
Hoy cinco de agosto se cumplen 59 años de un trágico acontecimiento que cambió el destino cubano. A las de la noche del domingo 5 de agosto de 1951, el líder del Partido del Pueblo Cubano, Eduardo Chibás se dirigió a la nación por los micrófonos de la emisora CMQ, como era su costumbre, en lo que fueran sus últimas palabras al pueblo cubano. Ese fue su último aldabonazo.
En recuerdo de aquel trágico acontecimiento tan desgraciado para Cuba, en la tarde de hoy, evocando aquel gesto sublime que le costara la vida a Eddy Chibás vamos a repetir en su memoria aquellas palabras suyas de aquel cinco de agosto. Dijo Chibás:
“Todos los domingos a las 8 de la noche por estos micrófonos en la CMQ, que durante 7 años han estado defendiendo los intereses fundamentales de nuestro pueblo, señalamos lo grave de la situación que confronta el país, cuando la familia Prío se lanza al control de la radiodifusión, se lanza al control de la televisión, como antes se lanzara al control de los ómnibus, de las comunicaciones y después también a la terminal de ómnibus. Están siguiendo la política peronista y la política de Trujillo.Hace cinco siglos el Tribunal de la Inquisición le gritaba a Galileo: ¡Mentiroso y Engañador! ¡Presenta las pruebas de que la tierra se mueve alrededor del Sol! Galileo no pudo presentar las pruebas físicas del hecho evidente, y fue condenado, pero siguió repitiendo, firme en su convicción moral: "¡Pero se mueve!" "¡Pero se mueve!"Hace cinco años acusé al Ministro de Educación José Manuel Alemán, de robar los dineros del material y el desayuno escolar y de estar fomentando en Miami un imperio de propiedades inmuebles. El Ministro Alemán y todos sus corifeos atronaron el espacio gritando: ¡Mentiroso! ¡Calumniador! ¡Presenta las pruebas! Yo no pude presentar las pruebas físicas de que se estaban robando el dinero del Tesoro Nacional, pero seguí repitiendo, firme en mi convicción moral: ¡Se lo roban! ¡Se lo roban!Ahora acuso al Gobierno de Carlos Prío de ser el más corrompido de cuantos ha tenido la República hasta el presente y a su Ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, --que ha sustituido el BAGA por el ASA-- de robarse los dineros del material y el desayuno escolar y de realizar grandes inversiones en Guatemala y otras Repúblicas de la América Central al no permitirle el Gobierno de Washington entrar en los Estados Unidos por sus antecedentes comunistas.El domingo pasado, desde esta misma tribuna de orientación y combate, presenté al pueblo pruebas irrefutables de la enorme corrupción del régimen de Prío: fotografías de escuelas y hospitales en la miseria, contrastando con las fincas y palacetes ostentosos de gobernantes que hace poco vivían en la pobreza. Sin embargo; a pesar de que las continuas depredaciones del Machadato, de Batista, de Grau San Martín y Carlos Prío no han conseguido embotar la sensibilidad moral del pueblo cubano, lo que habla muy alto de la firmeza de sus virtudes, mis palabras del pasado domingo no tuvieron toda la resonancia que la grave situación requería. Cuba necesita despertar. Pero mi aldabonazo no fue, quizás, lo suficiente fuerte. Seguiremos llamando a la conciencia del pueblo cubano.Por su posición geográfica, la riqueza de su suelo y la inteligencia natural de sus habitantes, Cuba tiene reservado en la historia un grandioso destino, pero debe realizarlo. Otros pueblos asentados en islas que no gozan de nuestra situación geográfica privilegiada, han desempeñado en la Historia un papel de preeminencia singular. En cambio, Cuba ha visto frustrado su destino histórico, hasta ahora, por la corrupción y ceguera de sus gobernantes, cuyo pensamiento salvo excepciones-- ha volado siempre a ras de tierra.La feliz conjunción de factores naturales tan propicios a un gran destino, unido a la alta calidad de nuestro pueblo, sólo espera la gestión honrada y capaz de un equipo gobernante que esté a la altura de su misión histórica. Ese equipo no puede ser el del Gobierno actual, corrompido hasta la médula, aunque se disfrace de nuevos rumbos para encubrir sus robos, sus contrabandos y desvergüenza. Ni puede ser la falsa oposición de Batista, que alienta el regreso de los coroneles, el palmacristi, la goma y el plan de fuga. Ni tampoco puede ser el grupo de despechados que siguen al ex-Presidente Grau. El único equipo gobernante capaz de salvar a Cuba es el del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos), con su línea antipactista de la independencia política, que no admite transacciones ni componendas.¡Compañeros de la Ortodoxia, adelante! ¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los ladrones del gobierno! ¡Vergüenza contra dinero!¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es el último aldabonazo!
El disparo fatal que le provocó la muerte a Chibas el 16 de agosto, apenas once días después, no salió al aire por las ondas radiales de la emisora CMQ.
El gesto sublime de Eduardo Chibás, por Cuba y por su pueblo lo recodamos hoy con profundo respeto en este aniversario de su acto inmolatorio. Su grito de combate lo llevamos en el corazón y la conciencia: ¡Vergueza contra dinero! Que viva por siempre Eduardo Chibás.
Dentro de la Juventud Ortodoxa militaron valiosos jóvenes, entre ellos nuestro Comandante en Jefe, Fidel Castro y muchos de aquellos jóvenes lo acompañaron en el ataque al Cuartel Moncada y posteriormente en el Granma.
El artículo de Max Lesnik que a continuación reproduzco nos ofrece la última intervención radial de Eduardo Chibás, que domingo a domingo, por la antigua emisora CMQ e iniciando siempre su programa con las notas de nuestro Himno Invasor, denunciaba la corrupción, el vandalismo y el entreguismo del régimen de turno.
El Editor.
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Comentario de Max Lesnik 5 agosto 2010.
“El Ultimo Aldabonazo”.
Por :Max Lesnik.
Hoy cinco de agosto se cumplen 59 años de un trágico acontecimiento que cambió el destino cubano. A las de la noche del domingo 5 de agosto de 1951, el líder del Partido del Pueblo Cubano, Eduardo Chibás se dirigió a la nación por los micrófonos de la emisora CMQ, como era su costumbre, en lo que fueran sus últimas palabras al pueblo cubano. Ese fue su último aldabonazo.
En recuerdo de aquel trágico acontecimiento tan desgraciado para Cuba, en la tarde de hoy, evocando aquel gesto sublime que le costara la vida a Eddy Chibás vamos a repetir en su memoria aquellas palabras suyas de aquel cinco de agosto. Dijo Chibás:
“Todos los domingos a las 8 de la noche por estos micrófonos en la CMQ, que durante 7 años han estado defendiendo los intereses fundamentales de nuestro pueblo, señalamos lo grave de la situación que confronta el país, cuando la familia Prío se lanza al control de la radiodifusión, se lanza al control de la televisión, como antes se lanzara al control de los ómnibus, de las comunicaciones y después también a la terminal de ómnibus. Están siguiendo la política peronista y la política de Trujillo.Hace cinco siglos el Tribunal de la Inquisición le gritaba a Galileo: ¡Mentiroso y Engañador! ¡Presenta las pruebas de que la tierra se mueve alrededor del Sol! Galileo no pudo presentar las pruebas físicas del hecho evidente, y fue condenado, pero siguió repitiendo, firme en su convicción moral: "¡Pero se mueve!" "¡Pero se mueve!"Hace cinco años acusé al Ministro de Educación José Manuel Alemán, de robar los dineros del material y el desayuno escolar y de estar fomentando en Miami un imperio de propiedades inmuebles. El Ministro Alemán y todos sus corifeos atronaron el espacio gritando: ¡Mentiroso! ¡Calumniador! ¡Presenta las pruebas! Yo no pude presentar las pruebas físicas de que se estaban robando el dinero del Tesoro Nacional, pero seguí repitiendo, firme en mi convicción moral: ¡Se lo roban! ¡Se lo roban!Ahora acuso al Gobierno de Carlos Prío de ser el más corrompido de cuantos ha tenido la República hasta el presente y a su Ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, --que ha sustituido el BAGA por el ASA-- de robarse los dineros del material y el desayuno escolar y de realizar grandes inversiones en Guatemala y otras Repúblicas de la América Central al no permitirle el Gobierno de Washington entrar en los Estados Unidos por sus antecedentes comunistas.El domingo pasado, desde esta misma tribuna de orientación y combate, presenté al pueblo pruebas irrefutables de la enorme corrupción del régimen de Prío: fotografías de escuelas y hospitales en la miseria, contrastando con las fincas y palacetes ostentosos de gobernantes que hace poco vivían en la pobreza. Sin embargo; a pesar de que las continuas depredaciones del Machadato, de Batista, de Grau San Martín y Carlos Prío no han conseguido embotar la sensibilidad moral del pueblo cubano, lo que habla muy alto de la firmeza de sus virtudes, mis palabras del pasado domingo no tuvieron toda la resonancia que la grave situación requería. Cuba necesita despertar. Pero mi aldabonazo no fue, quizás, lo suficiente fuerte. Seguiremos llamando a la conciencia del pueblo cubano.Por su posición geográfica, la riqueza de su suelo y la inteligencia natural de sus habitantes, Cuba tiene reservado en la historia un grandioso destino, pero debe realizarlo. Otros pueblos asentados en islas que no gozan de nuestra situación geográfica privilegiada, han desempeñado en la Historia un papel de preeminencia singular. En cambio, Cuba ha visto frustrado su destino histórico, hasta ahora, por la corrupción y ceguera de sus gobernantes, cuyo pensamiento salvo excepciones-- ha volado siempre a ras de tierra.La feliz conjunción de factores naturales tan propicios a un gran destino, unido a la alta calidad de nuestro pueblo, sólo espera la gestión honrada y capaz de un equipo gobernante que esté a la altura de su misión histórica. Ese equipo no puede ser el del Gobierno actual, corrompido hasta la médula, aunque se disfrace de nuevos rumbos para encubrir sus robos, sus contrabandos y desvergüenza. Ni puede ser la falsa oposición de Batista, que alienta el regreso de los coroneles, el palmacristi, la goma y el plan de fuga. Ni tampoco puede ser el grupo de despechados que siguen al ex-Presidente Grau. El único equipo gobernante capaz de salvar a Cuba es el del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxos), con su línea antipactista de la independencia política, que no admite transacciones ni componendas.¡Compañeros de la Ortodoxia, adelante! ¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los ladrones del gobierno! ¡Vergüenza contra dinero!¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es el último aldabonazo!
El disparo fatal que le provocó la muerte a Chibas el 16 de agosto, apenas once días después, no salió al aire por las ondas radiales de la emisora CMQ.
El gesto sublime de Eduardo Chibás, por Cuba y por su pueblo lo recodamos hoy con profundo respeto en este aniversario de su acto inmolatorio. Su grito de combate lo llevamos en el corazón y la conciencia: ¡Vergueza contra dinero! Que viva por siempre Eduardo Chibás.
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