martes, 4 de mayo de 2010

LA CARTA DE MARTI

La Carta de Martí

Por: Dr. Néstor García Iturbe


Una carta de José Martí siempre es algo interesante y aleccionador. De su lectura salimos con un conocimiento mayor y el convencimiento de que su calificación de Maestro es un título merecido. Cuando esa carta es inédita,
la curiosidad y el interés por descubrir un pasaje en su vida de revolucionario despierta en el lector un interés adicional inigualable.

Mientras el investigador Coronel Hugo Crombet Bravo recopilaba evidencias y datos sobre la expedición de la goleta “Honor”, en la cual venía como un expedicionario más su abuelo el General Flor Crombet, llegó a sus manos el texto de una carta, fechada en Guantánamo, el 27 de abril de 1895, que José Martí envió al Secretario de la Oficina del Exterior del gobierno británico.

De acuerdo con las investigaciones del Coronel Crombet, la carta fue escrita el sábado 27 de abril, en el campamento de Vuelta Corta donde Martí, Gómez y el resto de la tropa acamparon después del combate de Arroyo Hondo que se había efectuado el jueves 25.

Martí envió la carta al Vicecónsul británico radicado en Guantánamo, de apellido MacKinley quien a su vez la remitió al Cónsul de Santiago de Cuba, Federico Ramsden. Este envió la carta al Cónsul General en la Habana, Alexander Gollan que finalmente la hizo llegar al Secretario de la Oficina del Exterior en Londres, en aquellos momentos el Conde de Kimberlay.

De acuerdo con los antecedentes recopilados, ese día Martí escribió dos cartas, una dirigida al Agente Consular del Gobierno Británico en Guantánamo, cuyo origina de puño y letra se encuentra en el Museo Emilio Bacardí de Santiago de Cuba y otra la dirigida al Secretario de la Oficina del Exterior en Londres.

Como un dato interesante podemos señalar que la carta del Cónsul General en la Habana, Alexander Gollan al Secretario de la Oficina del Exterior, a la que se adjunta la carta de Martí, señala en el primer párrafo que “Máximo Gómez y José Martí en estos momento se encuentran en este Distrito”, lo que demuestra que la información sobre el paradero de Gómez y Martí tenía crucial importancia.




La carta de Martí, escrita en idioma inglés, plantea lo siguiente:

“ Al Secretario de la Oficina del Exterior. Londres.

Señor:

Durante mi reciente llegada a la Isla de Cuba, como el Representante electo del Partido Revolucionario Cubano, creado para promover y asegurar, mediante el medio inevitable de una guerra justa y humana, la independencia de la Isla, ya bien desarrollada para mantenerse bajo un fastidioso y estéril Gobierno dirigido por España, me sentí apenado de conocer que un ciudadano británico, cuyo nombre desconozco,- un marino de la Isla Fortuna- cayó muerto accidentalmente por un disparo de fusil mientras observaba como limpiaban las armas traídas a Cuba por los patriotas que, el 30 de Marzo, dejaron la Isla Fortuna en la goleta “Honor”, como pasajeros con destino a Inagua, a cuyo lugar nunca llegaron, habiendo en el camino acordado con el Capitán que los llevara a cierto puerto en las costas de Cuba.

No es una presunción equivocada lo que me hace escribirle, sino un deseo natural, como representante de una causa cuyo progreso no puede dejar de interesar a Inglaterra, de poner en manos de su Oficina los hechos verdaderos relacionados con la muerte de un ciudadano británico en manos de un cubano.

Le transcribo la narración del General José Maceo, uno de los pasajeros de la goleta, lo planteado puede ser fácilmente verificado, si usted en estos momentos solicita al representante británico en Guantánamo que lo haga interrogando a Patricio Corona, Frank Agramonte, Manuel Ganda y Alberto Boix, en estos momentos prisioneros de guerra del gobierno español en Guantánamo, todos los cuales fueron testigos de la muerte del marino.

Esta es la declaración del General Maceo.- “ Alquilamos la goleta “Honor” en la Isla Fortuna para trasladar veintitrés de nosotros a Inagua como pasajeros, con menos armas y municiones en nuestro equipaje que lo permitido por las leyes británicas. Nosotros consideramos era preferible en el camino a Inagua, desembarcar directamente en Cuba y a esos efectos se lo propusimos al Capitán de la goleta, quien accedió a hacerlo por una cantidad de dinero que se le pagaría en el momento en que llegáramos a Cuba.

Un error cometido por el Capitán, propició un desembarco peligroso que provocó la goleta se destruyera contra la costa, y que el Capitán con sus dos marinos desembarcaran con nosotros. Un poco más tarde, un pequeño grupo estaba observando como inspeccionábamos los fusiles. Uno de estos se disparó e instantáneamente uno de los marinos cayo muerto con una herida
en la frente. Como los marinos, después de haber desembarcado con nosotros, corrían el riesgo de ser hecho prisioneros por España, les hicimos la oferta de una de las embarcaciones existentes en Puerto Guaba para que pudieran regresar, oferta que aceptaron, por lo que les instruimos que en caso de que fueran detenidos, dijeran que nuestro grupo los había forzado a desembarcar”.

Al informar a su Oficina los hechos de este caso, que pudieran ser tergiversados por nuestros enemigos, aprovecho para asegurarle, Señor, que independientemente de hechos no previstos de violencia y errores propios de un estado de guerra, contra los cuales la mayor vigilancia pudiera no estar en todos los casos disponible, la revolución Cubana tiene tal historia, nació con un ideal tan alto y es realizada por un tipo de hombre, que excluye, por medio de la justicia extrema si fuera necesario, la posibilidad de un crimen.

La nación cubana que está totalmente preparada, por nuestra profunda cultura y hábitos de trabajo creativo, para tomar su lugar natural en la actividad del desarrollo moderno y en armonía con los poderes de la tierra, ha tomado nuevamente el camino del sacrificio y la guerra para lograr, desde sus inicios, el fomentar nuevas oportunidades de comercio y relaciones humanas para una república independiente, autosuficiente e imparcial, lista para ofrecer sus abundantes oportunidades a la energía e industria del mundo.

Tiene el honor de saludarlo atentamente, Señor, su humilde servidor
José Martí
El Delegado del Partido Revolucionario Cubano.

Desde el cuartel general del Ejército Cubano.
Guantánamo, Abril 27, 1895.”


La Carta de Martí es muy elocuente, deja ver en ella su experiencia como político y diplomático. Se adelanta en transmitir un incidente que España podía utilizar en contra de la independencia de Cuba y tratar de dar una imagen falsa sobre la misma y los hombres que luchaban por ella.

Establece los principios de los combatientes que se han comprometido en libertar a Cuba, la disciplina existente y la intransigencia ante cualquier crimen, lo que resulta un actuar aceptable para Inglaterra y otros países en relación con el ejército libertador y la guerra en que se encontraban enfrascados.

Deja claro la disposición de los revolucionarios cubanos de que la nueva nación viva en armonía con el resto de los países del mundo, con los que estaría dispuesta a mantener relaciones comerciales y de todo tipo como una república independiente, autosuficiente e imparcial.

Ayer España, hoy Estados Unidos. Ayer el Ejército Mambi, hoy las Fuerzas Armadas Revolucionarias. Ayer Martí, hoy Fidel.

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