viernes, 14 de mayo de 2010

UNA FRAGUA REVLUCIONARIA

FRAGUA REVOLUCIONARIA

Por: Nestor Garcia Iturbe

Como otros planteles estudiantiles existentes en nuestra patria durante la tiranía de Batista, la Escuela Profesional de Comercio de la Habana se convirtió en una fragua revolucionaria, donde se formaron luchadores que acorde con sus posibilidades y sobre todo con una gran determinación de lucha, participaron en distintos eventos relacionados con la rebelión popular que culmino con el triunfo revolucionario.

Cuando por primera vez llegue a la esquina de Ayestaran y Nestor Sardinas, era un joven de quince anos que no obstante mi corta edad ya traía en la sangre el germen revolucionario y una pequeña experiencia de lucha contra la tiranía; formado en una familia donde casi todos eran del Partido Socialista Popular y mi padre de la Juventud Ortodoxa, admirador de Fidel, llevaba la rebelión y la clandestinidad por dentro.

Mi actuar revolucionario se había puesto de manifiesto en el Instituto Edison, donde con un pequeño grupo de compañeros manteníamos el plantel dentro de la efervescencia revolucionaria, distribuyendo proclamas, colocando cohetes en los baños, pintando letreros del 26 de Julio e inclusive sumándonos a manifestaciones en la Universidad de la Habana, todo lo cual fue suficiente para salir electo Vice-Presidente de la Asociación de Estudiantes del centro. Sin embargo, el entrar en la Escuela Profesional de Comercio de la Habana era como empezar a jugar en las grandes ligas, solamente con pararme frente a la escalinata de la escuela me di cuenta que allí se respiraba revolución.

Cuando había pasado las primeras semanas en el plantel ya podía identificarme entre los estudiantes aquellos que resultaban los mas revolucionarios, por lo que no tarde mucho en formar parte del grupo donde estos se movían y posteriormente ingresar en el Movimiento 26 de Julio. En las primeras elecciones que se efectuaron, fui elegido Delegado de Aula, lo cual representaba el reconocimiento por parte de mis compañeros de aula, de ser alguien que a pesar de estar en la Escuela desde hacia pocos meses,
se había ganado la confianza de la mayoría.

Las actividades en la Escuela de Comercio tenian un mayor grado de peligrosidad y de trascendencia revolucionaria. Cuando se originaba una protesta estudiantil había que enfrentarse a la policía que hacia uso del palo y el bicho de buey; las protestas originaban destrozos en las vidrieras de la calle Ayestaran, se quemaban los latones de basura en el medio de la calle, se interrumpía el tráfico.
Había un número muy contado de armas, que estaban bien escondidas y que por lo regular se utilizaban para enseñarle el manejo de las mismas a los que entraban nuevos en el Movimiento.
Se vendían bonos del 26 de julio y se circulaban proclamas además del periódico Sierra Maestra que con cierta frecuencia llegaba a nuestras manos.

Cuando entre en el Movimiento 26 de Julio el Jefe de nuestra célula era Otto Diaz, éramos cuatro o cinco compañeros, no mas de eso, pues por motivo de mantener la clandestinidad, cuando se incorporaban mas compañeros se hacia otra célula, tratando de que los miembros de una no conocieran a los de la otra. Como yo tenia varios compañeros que me seguían, llegue a tener mi propia célula formada por los estudiantes del primer año nocturno.

Mi célula se vinculo al grupo de Acción y Sabotaje, al frente del cual estaba el hermano de Eddy Sánchez, al que le decían el bombero de la moto roja, pues ponía las bombas tirándolas desde la moto en que viajaba. Nosotros lo apoyábamos en algunas tareas que se nos daban, principalmente recoger explosivos en algún lugar y guardarlos hasta que los necesitaban.

En una reunión de la célula decidimos que teníamos que agenciarnos algunas armas, pues no concebíamos estar metidos en la lucha y no tener ni un revolver vizcaíno para defendernos. Nos llego la información de un policía que estaba vendiendo un revolver, pero primero no teníamos el dinero que según nos dijeron estaba pidiendo por el arma y en segundo lugar, podía ser una trampa y caer nosotros en ella cuando fuéramos a cerrar la operación, de ahí que decidimos debíamos resolver el problema de otra forma.

En ocasiones salimos por pareja, de noche, armados con un cuchillo cada uno, para tratar de quitarle el arma a un policía. Rápidamente nos dimos cuenta de lo peligroso que resultaba eso, primero por andar por la calle armados con cuchillos, segundo por salir de noche a realizar la operación, cuando de noche la policía estaba mas alerta ante cualquier situación. Decidimos olvidarnos de los cuchillos; cambiamos la tactica, seguiríamos saliendo por pareja, pero de día; debíamos ir bien vestidos para tratar de no señalarnos y llevaríamos una tabla de dos pulgadas de alto, treinta de largo y tres de ancho, forrada como si fuera un regalo, la idea era utilizar la tabla para de un golpe en la cabeza dejar sin sentido al policía y quitarle el arma.

Yo salí en varias oportunidades con Dominguito, mi pareja, al igual que los otros miembros de la célula, pero ninguna de las parejas había podido encontrar un policía en el lugar donde se le pudiera dar el golpe en la cabeza y quitarle el arma sin que eso conllevara un alto riesgo. Al fin un día la tactica dio resultado, Pedrito uno de los miembros del grupo regreso con un revolver; estaba sin su pareja cuando se dio cuenta que podía darle el golpe en la cabeza al policía, estaban en una parada de guagua en Marianao, habían como dos o tres personas mas en la parada y el policía lo único que hacia era estar mirando si la guagua venia, no estaba atento a lo que sucedía a su alrededor. Según Pedrito, cuando le dio el golpe en la cabeza al policía este cayo al suelo, lo que el aprovecho para quitarle el revolver; las otras personas que estaban en la parada salieron corriendo, por lo que Pedrito también corrió, mientras que el policía hacia esfuerzos por levantarse.

Pude conseguir un mimeógrafo que funcionaba con bastante eficiencia, por lo que me daban la tarea de imprimir proclamas y hasta un pequeño periódico; partiendo de la labor que realizaba, me nombraron Responsable de Propaganda del Movimiento 26 de Julio en la Escuela. El mimeógrafo lo teníamos escondido en un edificio semi destruido que había al frente de mi casa en el barrio de Juanelo, en ese propio lugar hacíamos las reuniones de la célula.

Una noche del mes de Febrero nos informaron que tendríamos reunión en la Escuela con uno de los dirigentes del 26 de Julio a nivel nacional, era Gerardo Abreu “Fontan”. Realmente todos estábamos emocionados por la mencionada visita, pues pensábamos que estaríamos involucrados en alguna acción importante contra la dictadura. Como a las diez de la noche llego la infausta noticia de que los sicarios de Batista habían matado a “Fontan”, cuyo cuerpo había aparecido en los alrededores del Palacio de Justicia, hoy Comité Central del Partido.

La noticia de la muerte de “Fontan” prendió la llama esa noche,
en la Escuela estábamos prácticamente todos los miembros del 26 de Julio esperándolo, por lo que pocos minutos después de conocer de su muerte ya habíamos sacado de las aulas a todos los estudiantes, los que se reunieron en la escalinata del frente de la Escuela. Cuando comenzaron a salir los estudiantes la perseguidora que siempre estaba en Ayestaran y 19 de Mayo se fue de inmediato, al igual que se desaparecieron los “chivatos” que merodeaban la Escuela; evidentemente los sicarios de la dictadura se habían dado cuenta que peligraban en la zona.

Varios oradores hicieron uso de la palabra para informar al alumnado del asesinato, condenando este y dejando bien establecido que eso no haría mermar la lucha contra la dictadura.
Como el clima era de total inseguridad para los estudiantes y para desarrollar otra forma más de protesta, se decreto la Huelga estudiantil indefinida en el plantel. Se decidió salir en manifestación por toda la calle Ayestaran en dirección a Carlos III y se termino la arenga al estudiantado con Vivas al 26 de Julio, gritos de Abajo Batista y los compañeros que estaban en los pisos superiores de la Escuela comenzaron a tirar para la calle los pupitres, sillas, pizarras y todo lo que se encontraban a mano.

La manifestación comenzó a moverse por Ayestaran, los estudiantes pedían “ LA CABEZA …. DE BATISTA” y repetían una y otra vez a todo grito la consigna. Las vidrieras del Banco Continental Cubano volaron en pedazos, un tanque de 55 galones, convertido en tanque de basura, entro a toda velocidad por las mismas. Todo el trafico de Ayestaran se paralizo, los tanque de basura y todo aquello que fuera combustible se quemaba en medio de la calle; las polaquitas, tres hermanas revolucionarias iban dentro de la manifestación, Tacla, Vicky y Maria Victoria se encargaron de destrozar algunas vidrieras, entre ellas las del Noticiero Nacional; otros compañeros movieron al medio de la calle un poste eléctrico que estaba arrimado a uno de los contenes.

En la medida que la manifestación avanzaba hacia Carlos III los vecinos de la zona aplaudían, otros se sumaban a esta y otros se unían al coro que pedía la cabeza de Batista. En Carlos III nos esperaba la policía con un carro cisterna de los bomberos; los primeros que llegamos a la mencionada esquina llevábamos en la mano algún objeto que habíamos podido recoger para defendernos, principalmente piedras, palos y el más afortunado algún hierro que había encontrado tirado. La lucha fue desigual, la policía estaba mejor armada para este tipo de encuentros y el carro de los bomberos, lanzando agua, no nos permitía avanzar, defendernos y atacar a la vez.


El encuentro duro pocos minutos, los suficientes para que nos dieran algunos palos y después de tirar la piedra que llevaba salir corriendo por Ayestaran, doblar por una bocacalle hacia Infanta y tener la suerte que en el momento de llegar a Infanta pasaba una Ruta 10 donde montamos cuatro o cinco de los que estuvimos en la manifestación.

Aquella manifestación no había sido como otras, tengo la impresión que la muerte de Fontan prendió la llama revolucionaria en muchos que nunca nos habían acompañado en aquella riesgosa tarea y a partir de aquel momento el grupo de la Escuela que participaba en las mismas fue mayor y más aguerrido.

El estudiantado de la Escuela Profesional de Comercio de la Habana había mostrado una vez más su determinación revolucionaria de luchar contra la tiranía de Batista. Digo que una vez mas, porque estudiantes de nuestra Escuela habían estado en muchas ocasiones en manifestaciones en la Universidad de la Habana, donde dos de ellos resultaron heridos de bala; habían participado y resultado muertos algunos y heridos otros, en los sucesos que se desarrollaron en la Habana durante el alzamiento de Cienfuegos el 5 de Septiembre; cuando el asalto a la Armería de la calle Mercaderes y otras acciones, por lo que un número de ellos tuvieron que mantenerse en la clandestinidad en distintas partes de la ciudad, pues los sicarios los estaban buscando para matarlos.

De los que capturaron mataron algunos; un reducido numero tuvo que marchar al exilio; un pequeño grupo de miembros de ese estudiantado, pudo llegar a la Sierra Maestra donde se integraron a las distintas columnas del Ejercito Rebelde y además de todo esto, un compañero, dirigente estudiantil de la Escuela, participó en México en los preparativos para la travesía del Granma.

Nunca será suficiente mi agradecimiento a todos los compañeros mencionados anteriormente y a la gran masa del estudiantado, que ayudaron a que me formara en aquella Fragua Revolucionaria.

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