domingo, 9 de mayo de 2010

OTRA ANECDOTA DE RAMIRO MAYANS

ANÉCDOTAS CON RAMIRO MAYÁNS RODRÍGUEZ

Por: Coronel ® Nelson Domínguez Morera (NOEL)


En Marzo de 1988, el Gobierno Revolucionario Cubano, fiel a su política de plena implementación y transparencia con la protección de los derechos humanos de todos sus ciudadanos sin distingo de credo, raza o sexo que ya duraba casi 30 años y tenia su primer referente en la decisión de Fidel desde la Sierra del riguroso trato humano para con los adversarios capturados o heridos en los combates, había invitado al país en ocasión de su 44 Asamblea General, para visitar todos los establecimientos penitenciarios y se pudiera constatar in situ la atención carcelaria y reeducativa de los sancionados, nada menos que al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, el diplomático senegalés Alioune Sene y 5 embajadores más acreditados en ese Organismo, representantes de todos los continentes, a quienes se sumó durante la materialización de la cita en el mes de Septiembre, la Secretaría en pleno de la Comisión, integrada por una cuantiosa comitiva de más de 40 funcionarios y diplomáticos.

Las campañas enemigas no cesaban, igual que ahora, de acusarnos de violaciones, torturas y cuanta ignominia pudiera ocurrírseles, lo cual indudablemente influía para que año tras año, en la ONU como contrapuesta al voto de condena al bloqueo yankee, mayoritario en ese entonces y ahora casi unánime, en Ginebra, se impusieran sanciones espurias contra nosotros en ese manido frente.

Se decidió hospedarlos en el Hotel Comodoro de la capital y hacer el recorrido por las prisiones en dos etapas, primero las orientales y centrales para posteriormente realizarlo en las occidentales. Nosotros fuimos designados al frente de la comitiva de protección y aseguramiento que constituiría la avanzada del itinerario y a tales efectos iniciamos el 20 de Septiembre, la trayectoria por la Prisión de Boniato en Santiago de Cuba y otras de las provincias aledañas.

Cuando estábamos casi llegando a la de Kilo 7 en Camagüey, un violento temporal, secuela de los vientos huracanados que había dejado a su paso por el sur del país el huracán Gilbert y la proximidad de otro, el Helene, comenzó azotar los territorios de esa provincia con inundaciones y vientos severos. Al llegar a Guáimaro, Cascorro y Sibanicú intentamos infructuosamente localizar al Jefe Provincial del MININT , en aquél entonces el ya General de Brigada Ramiro Mayáns Rodríguez, quien se encontraba dirigiendo personalmente las labores de evacuación y traslado de los pobladores afectados. Mientras, el resto de la comitiva avanzó hasta la ciudad cabecera y fue hospedada en el Hotel Camagüey el principal de la provincia ubicado en la Carretera Central, con la finalidad de ponerlos a buen resguardo de las inclemencias del tiempo.

Pudimos localizar al “Chino” Mayáns, como todos le decían en virtud de sus rasgos anatómicos heredados de antepasados, en un recóndito lugar llamado “Las Guásimas” donde el desborde del río Najasa hacía estragos. Allí, bajo el temporal, empapado de pies a cabeza con agua y fango, ayudaba personalmente con su ejemplo, a subir a los pobladores a los camiones y cuanto transporte existiera al alcance. No fue fácil hablarle, tuvimos que emplearnos a fondo y a base de gritos por los ruidos ambientales de truenos y la algarabía entre órdenes y lamentaciones. Lo conocía desde que en l974 siendo Jefe de la Instrucción en Villa Marista, habíamos coordinado un grupo de detenciones sobre c.r del sector del Comercio Exterior. Aún así, casi no me atendió ni escuchó, espetándome que él tenía que hacer cosas más importantes que atender al diplomático y su delegación, ya que los damnificados constituían su prioridad.

Decidimos entonces regresar al Hotel, donde aguardaba la delegación ya hospedada y explicamos las razones por lo cuál el Jefe Provincial del MININT mandaba sus excusas, puro argot diplomático, por no recibirlos adecuadamente como se había hecho en las otras provincias. Invitamos a cenar en medio de ocasionales velas dada la intermitencia en el fluido eléctrico y la inexistencia, en aquella época de plantas de auxilio, lo que fue comprendido y en eso estábamos ya sentados a la mesa y consumiendo los entrantes cuando, intempestivamente y de solitario, con su característica voz estrepitosa de tenor desafinado, gritando a todo pecho mi nombre, apareció aquella figura flaca y menuda pero de dinamismo desbordado, que producto de la media oscuridad reinante y el ambiente diplomático logrado para la ocasión, emergía de manera dantesca.

“Noel, Noel, donde estás metido… llévame a saludar a los diplomáticos, no veo ni mierda aquí adentro...”. Andaba con uniforme de camouflage pegado al cuerpo gracias al fango y el agua, e iba dejando al pasar por las alfombras una estela de cochambre digna de otros escenarios, la capa verde olivo abierta se alzaba con el viento en su espalda, no tenia gorra, el pelo super lacio y parado típico de sus ancestros, parecían erizos, las gotas de agua le caían intermitentes sobre cejas y ojos. “Aquí estamos General, le presento al señor Alioune Sene Presidente de la Comisión de la ONU que nos visita” y con la mayor de las naturalidades respondió... “Aaah, que tal, mucho gusto, perdone la facha” mientras estrechaba y sacudía repetidas veces y con rudeza la mano del diplomático senegalés que no salía de su asombro.

El diálogo comenzó de inmediato apartando las copas y las servilletas de la mesa, desplegó encima un casi destruido y mojado mapa de la provincia indicando por donde había comenzado el temporal, su trayecto probable, las medidas adoptadas con la población civil, incluido los presos que trabajaban en régimen abierto, etc. Mayáns siempre fue un gran comunicador, su leguaje sencillo sin estridencias fluía fácil y convincente, casi no permitía la labor del traductor y así mismo, con la mayor naturalidad del mundo, sin formalismo alguno, tomó del brazo y la manga del saco al senegalés y lo invitó a las afueras del hotel, siguiéndole este hasta donde le aguardaba el vehículo anfibio BTR que lo transportaba, invitándolo a abordarlo para ir a la prisión más cercana, la Provincial, y constatar con sus propios ojos, cómo los presos estaban guarnecidos, comiendo y con suficientes velas para poder desenvolverse.

El recorrido necesariamente se interrumpió y al día siguiente, bien temprano, el propio Mayáns con su BTR posibilitó el traslado de parte de la delegación a cruzar las aguas desbordadas de los ríos Altamira y Durán para poder pasar por Florida hasta los límites con la provincia de Ciego de Avila y continuar la trayectoria prevista.

Tal fue el impacto que recibió con esas acciones Alioune Sene Jefe de la Delegación de la ONU que nos visitaba, que posteriormente en su recorrido por las cárceles de Pinar del Río junto al embajador irlandés, no cesaba de hacerle esas anécdotas al entonces Jefe del MININT en esa provincia Coronel Oscar Gámez Dávila quien también los acompañó en sus recorridos.

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